12 feb. 2012

J. Edgar

Me ha costado muchos años decidirme pero por fin ya puedo contestar rápidamente a la pregunta ¿quién es tu actor favorito? Y la respuesta es: mi actor español favorito es Raúl Arévalo y mi actor estadounidense favorito es Leonardo DiCaprio. Casi sueno como cuando tenía catorce años y se acababa de estrenar Titanic, pero es que realmente lo siento así. Desde hace ya un tiempo no me pierdo una película de DiCaprio y qué coño, es porque realmente disfruto con sus interpretaciones.

Esa fue una de las razones que me llevó a ver esta película. Esa y que el director fuese Clint Eastwood, señor al que yo no tengo demasiado aprecio pero del que mi padre es megafan, y en mi casa tenemos por costumbre ir a ver las películas de Eastwood junticos, en plan padre e hija, ya desde hace unos años.

Como suele ser normal en mí, no me gusta saber de qué van las películas que voy a ver, y aunque sabía que J. Edgar iba del FBI no me podía imaginar que acabase siendo un drama homosexualoide. Tampoco digo que me disgustase la idea de ver a dos viejecitos queriéndose, pero yo creía que una película sobre el director del FBI iría por otro lado.

Y la película no va de nada más que de la vida de J. Edgar. Eso sí, se monta un jaleo de que si ahora soy joven, ahora soy viejo, ahora vuelvo a ser joven y ahora soy viejísimo que una, que no sabe mucho de la historia de los Estados Unidos y menos aún de la figura de J. Edgar, pues se perdía un poco. Pero poco, que tampoco fue un gran problema, vamos. Lo que sí me parecía problemático era el hecho de que los mismos actores jóvenes se interpretaran a sí mismos con cuarenta años más bajo una gran capa de maquillaje y prótesis. Me daban muchísimo repeluco esas pieles tan artificiales.


La película es lenta. Eso lo sabe cualquier que la haya visto. Y claro, como el tema que trata tampoco es que sea la pera limonera, pues se te hace más lenta todavía. Muy bien rodada, muy elegante, muy maestro el señor Eastwood, pero lenta la película. Eso sí, al final acabas cogiéndole cariño al pobre J. Edgar (que de pobre nada, claro) y echas la lagrimita. Su historia personal llega a conmoverte, pero yo creo que por pesada.

Puedo decir que la película ni me ha encantado ni me ha disgustado. Se ha quedado ahí en terreno de nadie. Aunque mi mayor decepción ha sido que no he visto brillar a un actor como DiCaprio en manos de uno de los directores más aclamados del momento. Me ha gustado, por su interpretación, mucho más, el compañero, mano derecha, superamigo, como queráis llamarlo que el propio DiCaprio.

Así que nada, vista la película solo puedo decir que no es uno de esos films que recordaré toda mi vida ni tampoco una de esas historias que me han marcado para siempre. Y encima tampoco es que se te haga muy entretenida. Digamos, pues, que lo único bueno que le saco es que he aprendido un poquito más sobre EEUU... Así que se queda en el ojete de monico.

1 comentario:

  1. Muchos han puesto como pega a este filme que habla poco de algunas de las cosas que hizo Hoover, pero creo que para haber hecho un relato completo de este hombre habrían necesitado una miniserie.

    Eastwood se ha centrado más en lo personal y creo que está bastante logrado este relato de un hombre que quiso defender los valores tradicionales y tenía un montón de represiones, que quería ofrecer ejemplaridad y tenía varios defectos. Y DiCaprio lo hace bastante bien, a mí me gustó bastante la peli.

    Y otra reflexión al hilo de Eastwood, es curioso como con el paso de los años casi tiene más seguidores su cine entre las mujeres, que antiguamente Eastwood era sinónimo de seguidores masculinos

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