3 ene. 2012

Black Mirror

¡Feliz año queridos cinéfilos! ¿Cómo ha arrancado el 2012? El mío bastante bien, aunque ha venido cargado de pereza y de muy pocas ganas de estudiar, cosa que no me gusta un pelo, pero también viene cargado de nuevas ganas de ver películas de las que toda la vida llevaba renegando, como Lo que el viento se llevó, que la estoy viendo ahora mismo y pronto aparecerá por aquí.

Estamos en un año cinematográficamente muy interesante en el que podremos de disfrutar de peliculones que ya están a la vuelta de la esquina como La dama de hierro, la segunda parte de Sherlock Holmes o el remake de Millennium, aunque este también será el año de J. Edgar, Extraterrestre, Rec3, Los Muppets, El caballero oscuro: la leyenda renace y American Pie: El reencuentro, películas que con más ganas yo espero. Y como está tan de moda esto de volver a estrenar películas que ya lo petaron en su momento, parece que en este 2012 también volveremos a ver el episodio I de la Guerra de las Galaxias y Titanic, películas que yo no pienso volver a ver en el cine.

Pero dejemos de hablar del cine que vendrá, y digo más, dejemos de hablar de cine porque hoy vengo a hablaros de una estupenda producción televisiva. Se trata de la miniserie inglesa Black Mirror, que consta de tres capítulos que han hecho las delicias de mi paladar gustoso de buenas historias en los pasados días. Los tres capítulos son totalmente independientes, no comparten ni actores, ni directores, ni trama, ni nada, solamente el tono de sátira a la hora de narrar nuestra realidad y el comportamiento humano.

El primer capítulo, The National Anthem, es sin duda alguna mi favorito. En este capítulo se cuenta la horrible experiencia por la que tiene que pasar un supuesto primer ministro británico quien recibe la amenaza terrorista de que tiene que hacer algo (muy chungo) si no quiere que la vida de la princesa, a quien ha secuestrado, corra peligro. El capítulo logra envolverte desde el minuto uno y te convierte en parte de él, haciéndote sentir en tus propias carnes la tensión de un secuestro tan importante para el pueblo británico. Este capítulo satiriza sobre la era "twitter" y la repercusión de los medios de comunicación como youtube y las redes sociales en las decisiones políticas de un país.


El segundo capítulo, 15 Million Merits, es el que menos me gustó. Nos traslada hasta un lugar totalmente nuevo en el que muchas personas pedalean diariamente dentro de una especie de caja para conseguir una oportunidad para ser estrellas de la televisión. La verdad es que desde mi punto de vista es la historia más rara de comprender, aunque también ofrece una mordaz crítica sobre el ansia de fama y el precio al que una persona está dispuesta a venderse.

El tercer capítulo, The Entire History of you, está asentado en un futuro no muy lejano en el que la mayoría de las personas llevan un chip en su cabeza donde almacenan todos sus recuerdos y pueden volver a revivirlos, prestando atención a los detalles, siempre que quieran. Vendría a ejemplificar algo así como que es mejor que el ser humano no tenga acceso a ciertos recuerdos aparentemente olvidados para poder seguir adelante con su vida.

Esta miniserie fue creada por la misma persona que hizo hace unos años Dead Set, una miniserie de temática zombie con una de las mejores premisas que yo he visto dentro del género: un ataque zombie arrasa con Inglaterra... pero los concursantes de Gran Hermano no se enteran porque viven aislados del exterior. Si Dead Set era buena yo creo que Black Mirror es todavía mejor, pues ya no pretende simplemente divertirnos sino mostrarnos ciertos aspectos del ser humano que todos conocemos y escondemos, pero sobre los que conviene reflexionar de vez en cuando. Os recomiendo la serie puesto que creo que, además de ser muy interesante, no puede dejar indiferente a nadie. Otro copón de serie para los británicos, que, a mi modo de ver, saben perfectamente como aprovechar la televisión.

3 comentarios:

  1. totalmente de acuerdo contigo, el primero el mejor, que mal lo pasé por el pobre señor ...

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  2. Mil gracias por descubrírmela, Bea! Sólo me queda por ver el último, que también me ha dicho Isa que está estupendamente.

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