12 sept. 2013

Pitch Perfect

Se pueden decir muchas cosas de esta película, y por empezar más positivamente diré primero una buena: guste o no, no se puede negar que Pitch Perfect ha sido una de las películas del año. ¿La clave de su éxito? Ni idea, porque la verdad es que a mí no me ha gustado nada. Y lo peor de todo es que, no habiéndome gustado nada de nada ya desde la primera vez que la vi me ha tocado tragármela hasta un total de tres veces durante este verano, por esas casualidades horribles que tiene la vida.

Otra comedia de adolescentes más que no tiene nada pero nada pero nada de especial más allá de sus momentos musicales, que aunque no son espectaculares, sí son divertidos y agradables a la oreja. Parece que la sombra de Glee es alargada, y después de que a la famosa serie americana le funcionara la fórmula de coger los grandes éxitos del momento y hacer unos mixes con ellos bien guapos y luego cantarlos a alguien se le ocurrió la brillante idea de hacer una película partiendo de eso y volvernos a contar, y lo que es peor, cantar, la misma mierda de siempre aunque, esta vez, con un poquito más de gamberrería, pero muy justita y no siempre divertida. 


La novedosa trama nos cuenta la historia de Beca, una chica cuyo sueño es ser Dj, que es lo que se lleva ahora, pero que ha decidido ir a la universidad, pues vete tú a saber, para que los creadores de esta obra posmoderna tuvieran más fácil meter al resto de personajes en la historia. Allí parece que no encaja ella en ningún sitio pero al final una de las chicas del coro acaba descubriendo que tiene una portentosa voz mientras Beca canta en las duchas (espera, ¿esto no lo hemos visto ya en Glee? ¡¡¡Y en miles de comedias de mierda!!!) y la anima a unirse a uno de los coros de la universidad, que resulta que esta universidad otra cosa no, pero coros, los que quieras. 

Y luego, pues ya os sabéis la historia de las películas sobre coros desde que existe Sister Act 2: hay que ganar concursos. Así que a competir y a montar numeritos musicales y a hacer alguna tontada de vez en cuando para buscar la risa fácil. 

La primera vez que vi la película quedé totalmente horrorizada, me pareció lo peor de lo peor y mala pero con ganas, pero la verdad es que a la segunda le cogí un poco más de simpatía a los personajes y al final, creo, pero tampoco estoy segura al 100%, que me reí en una escena. Pero vamos, que haberle cogido cariño a esos personajes, que son lo único medianamente bueno que tiene la película, ese puntito surrealista de las componentes del coro (¡qué ocurrencia, un coro formado por gente rara!) no la hace mejor.

Muy generosa me siento al darle un ojete de monico a Pitch Perfect, pero puedo prometer y prometo que es un ojete de monico que se acerca bastante al de dromedario. No os la recomiendo ni muerta, claro, pero tampoco puedo deciros que será una película que, si al final os animáis a ver, os vaya a aburrir. En vuestras manos queda la decisión, luego no digáis que no os avisé.  

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