10 ago 2010

El Resplandor

Antes de nada, creo que, si vamos a hablar de El Resplandor, es conveniente que quede aclarada una cosa importantísima:

NO SE OS OCURRA VER NUNCA JAMÁS EL RESPLANDOR DOBLADA AL CASTELLANO

Y una vez que tengáis esto bien clarito, es cuando podemos sentarnos tranquilamente y hablar de una de las películas de terror más famosas de la historia del cine.

El Resplandor es mucho más que una película de terror. Para empezar, es una novela escrita por el famosísimo Stephen King, que también tiene mucha experiencia en lo que al terror se refiere. Para continuar, es una de las películas, en mi opinión, más perfectas y cuidadas en todas sus formas. Y para terminar, está dirigida por uno de los grandes, Stanley Kubrick. Hace apenas dos años pensaba yo que Kubrick simplemente era un buen director. Ahora me estoy dando cuenta, cuanto más veo sus películas, más leo sobre él y más conozco sus entresijos, que este señor era la repera.


Lo que más me gusta de esta película, muchísimo más que la increíble actuación de Jack Nicholson, de la que hablaremos más adelante, es el manejo de los tiempos por parte del director para crear un suspense que a veces se vuelve insoportable. Es genial porque aunque sepas perfectamente lo que va a pasar, porque has visto la película ya unas cuantas veces, sigues sintiendo ese torturador cosquilleo en el estómago y esas ganas de taparte los ojos cuando ves la puerta de la habitación 237 abierta. La banda sonora también ayuda muchísimo a crear esa sensación tan desconcertante que tanto nos gusta a los verdaderos amantes del género. Esos sonidos tan agudos, tan rasgados, tan punzantes, nos introducen en el laberinto tan complejo que es esta historia, la historia de Jack, un escritor frustrado (qué malo es ser escritor frustrado... ¿acabaré zumbada yo también?) que encuentra una oferta de trabajo perfecta para él y para su oficio de escritor: cuidar durante el invierno de un hotel hasta su reapertura en primavera. Jack Locatis se traslada allí con su familia: una mujer con falta de una buena ortodoncia y un buen cocido maragato y un niño que tiene un don especial que ya quisiera para sí Iker Jiménez. Bueno, y el resto supongo que os lo sabéis, y si no lo sabéis... ¡fuera de aquí, no merecéis vivir!

Otra de las cosas que más me gustan son los escenarios en los que se desarrolla esta película. Desoladores, misteriosos, tanto el laberíntico hotel como la fría montaña son reflejo de la perturbada mente del protagonista. Los infinitos pasillos del hotel en el que se hospeda la familia también logran sobrecoger al espectador, actuando como un personaje más en esta película, con su propios secretos y sus propias sorpresas. El pasillo de los ascensores por donde corre un río de sangre, las cocinas, el laberinto, la sala dorada, el cuarto de baño de la sala dorada, donde tiene lugar una de las escenas más terroríficas y escalofriantes del film... son todos ya lugares que permanecerán para siempre en la memoria de quien haya visto esta película.

Y como ya anunciaba, Jack Nicholson. Absolutamente demencial. Increíble lo que este buen hombre puede hacer. También hay que reconocer el trabajo de Kubrick como director de actores, pero si no hubiera sido Nicholson, esta película tampoco sería hoy tan recordada. Jack Nicholson no interpreta a un loco, es un loco. Un loco de la interpretación que se come a hachazos a la cámara y que congela la sangre con solo verle la mirada.

El Resplandor es una película que siempre logra sorprenderme. Cada vez que la veo me doy cuenta de algo nuevo, y cada vez que la veo vuelvo a sentirme como aquella primera vez, aterrada ante la locura del ser humano y maravillada ante el genio creador de Stanley Kubrick. Por supuesto, un copón de película, y de los más altos.

5 ago 2010

Cuenta Conmigo

No sé cómo esta película llegó a mi carpeta de películas, pero lo cierto es que allí estaba y que hace un par de noches llamó mi atención y decidí verla. A los pocos minutos me di cuenta de porqué me había hecho con ella, y es que hace muchos años, cuando yo estaba en la ESO, qué tiempos aquellos, nuestra profe de inglés nos mandó leer el libro "The Body", libro que me dejó muy buen sabor de boca y que siempre había tenido en la cabeza. En algún momento de mi vida que no recuerdo, y eso que yo no me drojo, debí averiguar que esta película se basaba en aquella novela, y supongo que esa sería la razón por la que Cuenta conmigo, o Stand by me para los lectores internacionales, apareció en mi ordenador (mágicamente, que yo no pirateo...)

A los pocos minutos de la película ya empecé a notar esa horrbile sensación que yo detesto porque me impide ser feliz que es la de "de qué me suena este actor..." Y es que... ¡¡cómo no me iban a sonar!! ¡¡Si son todos actores megamíticos!! No era capaz de resolver mis dudas por mí misma y tuve que recurrir a imdb, y entonces ya dije: ¡¡¡señor qué elenco!!! No creo que haya otra película en la historia del cine que recoja tanto actor memorable como esta cinta.

Para empezar, la película está protagonizada por un niño monísimo que yo no le sacaba ningún parecido, vamos, que yo no sabía quién era ni me sonaba de nada hasta que vi su nombre en imdb. Ni más ni menos que Wil Wheaton. Quizás muchos sigáis en la misma postura, pero yo me retorcí en mi asiento y apreté mi ojete cuando me vi al archienemigo de mi queridísimo Sheldon Cooper protagonizando esta película. El querido amigo de nuestro protagonista también tenía telita, y es que estaba interpretado por River Phoenix, otro que trae cola, por haber sido un mito en su época, haber muerto tan joven, y, sobre todo, por ser mi cuñado, y es que yo... cuántas veces habré deseado ser la señorita de Cómodo. El monísimo niño que se escondía detrás de esas gafas ahora tan modernas era ni más ni menos que Corey Feldman, al que vosotros siempre recordaréis por su papel en Los Goonies y al que yo no podré olvidar por su papel en The Birthday. No preguntéis. Aún no lo he superado. Y por último, el niño gordito que se transformó en... bueno, iba a decir pivonazo, pero hombre... la cosa es que el cambio es notable, porque pasó de niño gordito, como he dicho antes, a Jerry O'Connell buenorro.

Qué porte y qué elegancia

Pero no solo de protagonistas se nutre esta película, entre sus sencundarios también podemos encontrar a un Jack Bauer malote malote y rubiote de bote y a un jovencísimo y con cara alargadísima John Cusack. Muy fuerte todo.

La película me ha encantado. Es una maravillosa historia de amistad (o de amor, porque yo creo que si hubiera Cuenta Conmigo II el prota y su amiguito se verían el pito) y de aventuras sin muchas florituras ni grandes obstáculos que superar, que te mantiene completamente pegado a la pantalla y que te hace querer a esos niños como si fueran tus hijos (porque tienen 12 años, y los únicos que pueden querer a los niños de esa edad de cualquier manera que no sea como hijos son los curas). La banda sonora es buenísima buenísima. Está cargadita de oldies inolvidables que hacen más divertida aún la aventura de estos cuatro chicos.

Una película que os recomiendo a todos, una película que nunca envejecerá ni pasará de moda, porque, como dice el narrador, todos hemos tenido esas grandes amistades de los doce años, y nunca hemos vuelto a tener amigos como los que tuvimos cuando fuimos pequeños. Si hace apenas unos días Toy Story 3 nos recordaba los buenos ratos que pasamos en nuestra infancia gracias a la compañía de nuestros juguetes, Cuenta Conmigo nos recordará siempre lo importante que es la amistad, y lo divertidas que se vuelven las más simples aventuras cuando estás en buena compañía. Un copón de película que siempre tendré en cuenta y que seguro que tarde o temprano acabaré revisando.

3 ago 2010

Alicia en el País de las Maravillas (2010)

Ya había visto en su momento (que no fue hace tanto) esta película, y aunque la había esperado con muchas ganas, me llevé una gran decepción. Pero los amantes del cine y de lo gratis, es lo que tenemos, que si nos invitan a ver by the face una película en la comodidad de una sala de cine, aunque sea mala, vamos. Bueno, los amantes del cine y las madres hartitas, porque estaba el cine lleno de críos abandonados por sus madres a las puertas de la sala, que, aunque tenían unas normas de conducta impuestas, se las pasaban por el forris y se dedicaban a armar jaleo, a saltar en la butaca, a tirar cosas o a levantarse mil veces para ir a mear. Luego se ríe la gente de la incontinencia de Concha Velasco... ¡nada comparado con las pérdidas de estos niños!

Pues eso, que hoy hemos ido a ver Alicia en el País de las Maravillas de gratis al cine. Yo iba sin muchas ganas, porque, como ya he dicho, me llevé tal disgustazo con esta película la primera vez que la vi... Es que yo soy muy fan de Tim Burton... ¡mucho! Me encanta su mundo y sus fantasías. Me encanta su manera de contar historias y las historias que cuenta. Pero es que también soy muy muy fan de Alicia, tanto como personaje de las novelas como en la película viejuna de animación de Disney. Las novelas de Carroll me parecen lo más. Son muy divertidas, muy irónicas, y muy surrealistas, aunque, sobre todo, me gustan porque están cargadas de imagiación. Y la película de animación de Disney... me parece una película que captó a la perfección el espíritu de Alicia y lo plasmó de una manera magnífica.

Total, que el día que me entero de que Burton, un director importantísimo para mí, se va a encargar de volver a llevar al cine a mi querida Alicia... ¡imaginaos que alegría! Eso sí, la alegría me duró hasta que vi la película. Pero yo pensaba que a lo mejor entonces, del susto de ver todo tan diferente, la había valorado mal, y que un segundo visionado podría ser positivo. ¡Cuán equivocada estaba! En este segundo visionado hasta he cerrado los ojos un ratito para "descansar la vista".

Lo que más me gusta de esta nueva versión de Alicia es el ambiente recreado por Burton, los decorados, los vestidos, peinados, maquillaje... todo eso está muy cuidado y muy trabajado, y ayuda a crear una atmósfera muy buena donde se desarrollará una historia... muy mala. Alicia ha crecido, está hecha toda una mujer y a punto de comprometerse con un Lord nada menos, y, en mitad de su pedida, echa a correr detrás de un conejo blanco para volver al país de las maravillas, del que ya no recuerda prácticamente nada. Allí la necesitan porque tiene que salvarlos de la reina roja, que es muy mala malosa, y a los veinte minutos de la película, más o menos, ya te enteras del final. Total, que todo lo demás sobra, y además, de verdad, porque ni siquiera es divertido.



Una pena, qué le vamos a hacer. Sí, es verdad, yo no lo haría mejor, pero no sé, también pienso que si no puedes mejorar algo, mejor no lo toques. Así que este segundo visionado de Alicia en el País de las Maravillas, para lo que me ha servido es para darme cuenta de que no estaba equivocada: que la película es un fracaso, es aburrida, tiene un guión abatiburrillado, el baile de mierda del sombrerero loco es de lo peor y lo único que se salva es la reina blanca. Super ojete de monico.

1 ago 2010

Shrek Tercero

El día que fui al cine a ver la cuarta parte de la saga de Shrek me di cuenta de que apenas me acordaba de Shrek Tercero. Aunque mi memoria selectiva se resistiera a olvidarla, yo no podía permitirlo, porque la había olvidado hasta tal punto que ni recordaba quién era el malo, y... ¡tampoco me acordaba, por ejemplo, del rey Arturo!

Así que para poner fin a este olvido (gara) me dije yo a mí misma, que a veces saco la Aída Nizar que llevo dentro: "Tarde de domingo, treinta y cinco grados a la sombra. ¿Qué hacemos? Pues cualquier cosa menos usar la cabeza". Me acordé de mis lagunas con Shrek, y me puse esta peli.

Habiendo visto hace apenas dos semanas la cuarta parte, la tercera parece hasta mejor de lo que recordaba. Dicen los entendidos que en la segunda ya se nota un ligero bajón en cuanto al nivel marcado por la primera entrega de Shrek. A mí la segunda me gusta tanto como la primera, así que no puedo decir nada, pero esta tercera, y también la cuarta, ya son harina de otro costal. Ya son otra cosa. Son simples películas entretenidas con alguna gracieta. Sí, como películas para pasar el rato cumplen su función, pero Shrek no era una película para pasar un rato divertido. Era muchísimas cosas más.


Pero bueno, qué le vamos a hacer, no nos llevemos disgusto. Nos quedaremos con lo bueno. Shrek ya forma parte de la historia del cine. Shrek era una nueva forma de hacer animación: dibujos para no tan niños. Eran gamberradas e ironías geniales. Además, Shrek era unos personajes irrepetibles, tales como el mismo ogro o su compañero Asno. Shrek era también una gran banda sonora. Y Shrek, sobre todo, era la mofa del cuento clásico, la vuelta de tuerca, era el cuento del siglo XXI. Y todas estas cosas que he ido enumerando se pierden por completo en esta tercera parte. Bueno, no es que se pierdan, porque siguen estando, pero se dejan a un lado. Los pilares básicos sobre los que se asentó el primer Shrek dejan de tener la importancia capital que habían tenido.

Como ya dije cuando hablamos de la cuarta, espero que, por fin, esa película haya supuesto el fin de esta saga, porque aunque sus creadores siguen demostrando que pueden ser originales y pueden crear nuevas historias verosímiles, la fórmula, lo que hacía del ogro verde un personaje inolvidable, se agotó.

No obstante, si medimos esta tercera parte como película, sin tener en cuenta a sus predecesoras, como dije antes, la película es divertida, tiene puntos graciosos, momentos míticos (yo me quedo con el momento Inmigrant Song, aunque esté muy disimulado) y sirve para pasar una tarde de domingo. Y como estas características definen al tipo de cine que sí es un ojete, entonces esta tercera parte se queda en el umbral del éxito con un ojete de monico.