27 ene. 2014

El lobo de Wall Street

La película más esperada del año (del año 2013), al menos para mí, ha sido El lobo de Wall Street. Cuando vi el trailer hace muchos meses supe en dos segundos que quería ver esta película, caí en su red, y me quedé enganchada, y cuanto más veía el trailer más quería verla y más segura estaba de que iba a ser un peliculón.

No se podía esperar otra cosa, claro, de una película que va sobre un hombre que se hizo famoso porque sabía vender. Durante los últimos meses hemos sido bombardeados por esta película hasta haber desarrollado la necesidad de verla, y, al contrario que pasa con las hamburguesas del McDonalds, esta película sí te da lo que te anuncia, incluso me atrevería a decir que te da mucho más de lo que en un primer momento esperas.

Martin Scorsese es una de las personas que mejor ha entendido la ciudad de Nueva York, y eso se ha mostrado muchas veces a lo largo de toda su filmografía. Su cámara se ha paseado por muchos de los rincones más míticos de la city y nos ha contado maravillosamente algunas de las millones de historias que debe esconder esta famosa ciudad en su caparazón de luces y sueños. 


En El lobo de Wall Street, Scorsese hace un fiel retrato del mundo de la droga en un contexto completamente diferente al que podría vernirse a nuestra cabeza cuando pensamos en cocaína: Wall Street. Este pequeño rinconcito de la inmensa Mahanttan sigue siendo hoy en día un mundo completamente aparte de la realidad, y no se rige por las mismas reglas que el nuestro: aquí todo vale, y solo importa hacer dinero.

Jordan Belfort, que ya era una persona de carne y hueso antes de convertirse en un personaje ya inolvidable dentro del cine de Scorsese, llega a Wall Street impulsado por un sueño y grandes ambiciones, y aunque en un primer momento cree que ese submundo no se ajusta demasiado a su forma de ser y ver la vida, encuentra una mágica fórmula para ganar dinero que termina llevándole a fundar su propia empresa y a desarrollar su propio método para ganar sus propios millones de dólares.

Esta película funciona como una droga. Te engancha desde el primer momento, te ofrece un ritmo frenético, sensaciones increíbles y te permite soñar, hasta que todo el humo se desvanece y ante ti solo queda una realidad devastadora.

Y qué decir de la increíble interpretación de Leonardo DiCaprio. Scorsese ha hecho de este guaperas su actor fetiche y aquí lo hace brillar como yo diría que nunca ha brillado DiCaprio. Su interpretación es alucinante, intensísima y sobrecogedora, así que espero que su esfuerzo se vea recompensado. Otro que se luce en esta película es Jonah Hill. El gordito de Supersalidos ya se ha consolidado como un actor a tener en cuenta.

No me esperaba una película como esta cuando vi el trailer, pero he de decir que lo que he visto ha conseguido gustarme mucho más aún de lo que me esperaba. Un testimonio desgarrador y un buen ejemplo de cómo es la sociedad a la que se nos ha encaminado. Recopetín de película para la película del año: El lobo de Wall Strret.


Película 6 del reto 2014



*ANEXO (Solo para aquellos que ya hayan visto la película)

Ayer volví al cine para ver esta película por segunda vez, y me gustaría comentar que el segundo visionado se disfruta tanto o más que el primero. Ahora tengo más claro que el guión de esta película es brutal y algunas de las escenas de El lobo de Wall Street son verdaderas obras maestras. Creo que mi favorita es la del yate, cuando el agente del FBI va a visitar a Jordan por primera vez. Unos diálogos magníficos.

Sin embargo, he notado un par de cosas que, viniendo de alguien como Scorsese, me resultan bastante llamativas, y me gustaría compartirlas con quien haya visto ya la película para ver si han tenido la misma sensación que yo: ¿el montaje no es un poco... extraño? A veces se pueden notar minielipsis de corte a corte, y otras veces se pueden notar fallos de racord bastante cantosos, a destacar el de la limusina cuando la primera mujer de Jordan lo pilla con Naomi o los mágicos pantalones que le aparecen a Leo nada más terminar de hacer el amor con su mujer cuando ella le dice que esta será la última vez.

Pero estos solo son dos ejemplos de varios momentos en los que dije "espera, espera, ¿y esto?". Finalmente se me ocurrió pensar que podía ser parte de la misma estrategia que el director deja explicada desde el principio: somos espectadores de la mente y los recuerdos de Jordan, y la mente manipula los recuerdos a su antojo, y eso queda claro cuando en una de las primeras escenas de la película el porche de Jordan cambia milagrosamente de rojo a blanco. ¿Puede explicarse con esto el resto de la complicada narrativa de la película?

6 comentarios:

  1. La mierda más grande que he visto jamás. Tres horas de mi vida perdidas.

    ResponderEliminar
  2. Enorme película y enormes DiCaprio y Hill.
    Solo dos peros: El personaje de McConaughey pedía a gritos más presencia en la peli y que es probable que con media hora menos de montaje, seguiría siendo igual de buena.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El personaje de McConaughey es clave y es brutal, pero yo creo que tiene la presencia justa y necesaria.

      Eliminar
  3. Para mí una de las mejores escenas es aquella en la que Jonah Hill se atraganta y un Leonardo Di Caprio casi inconsciente por los efectos de las pastillas busca cocaína mientras en la pantalla se intercalan imágenes de la TV donde Popeye toma las espinacas. Irónicamente sublime.

    ResponderEliminar
  4. Tengo pensado ir a verla esta semana. Veremos que tal.

    ResponderEliminar
  5. En mi modesta opinión, creo que no son fallos, sino parte de la idea global. Se supone que lo que vemos es lo que nos está contando el protagonista, tal como lo recuerda. Lo raro sería que lo recordara todo perfectamente hasta el detalle más insignificante.

    ResponderEliminar