24 ene. 2014

Atraco a las tres

Con tanta emigración, tengo el cine español un poco apartado, pero da mucho gustico pegarse una tarde de cine patrio y disfrutar de alguno de los peliculones que lo componen. Atraco a las tres llevaba en mi lista de películas pendientes varios años y por fin me decidí a verla, creyendo que sería una película para pasar un rato divertido y encontrándome con una obra maestra del humor rodada en España.

Parece mentira que tanto destape y tanto Esteso y Pajares se hayan "cargado" (con lo defensora que es una del destape) a la comedia española en general, condenando a un montón de obras maestras a la "españolada". Y es que como Atraco a las tres no es más (ni menos) que una comedia pura y dura, quizás no tan recordada hoy en día como sí lo han sido otras de su momento, aún estando esta también a la altura.

Con un reparto de lujo, todo lo mejor del momento reunido en un solo escenario, en esta delirante comedia se dan cita José Luis López Vázquez, Cassen, Gracita Morales, Manuel Alexandre, Alfredo Landa, Agustín González... una generación de grandes actores que difícilmente se repetirá.


Que me gusta a mí un buen costumbrismo español, y este es un cuadro muy fidedigno de la sociedad de los primeros años sesenta, que empezaba a dejar atrás una dura posguerra y quería mirar al futuro con esperanza... y con dinero. 

En Atraco a las tres, Galindo, interpretado por José Luiz López Vázquez, decide que ha llegado el momento de llevar a cabo el plan que tantos años él se había guardado: robar, junto con sus compañeros, el banco en el que trabaja. Aunque al principio sus compañeros de trabajo lo toman por loco, la sola idea de una televisión en casa o unas vacaciones en la playa hace que finalmente todos juntos decidan llevar ese plan a cabo.

Pero no solo de excelentes actores y actuaciones vive Atraco a las tres. Detrás de ella se esconde un guión perfectamente atinado, que dibuja a unos personajes realistas y divertidos y que los conduce de situación descabellada en situación descabellada, impidiéndote no poderte contener, de vez en cuando, una buena carcajada.

Por todo eso y mucho más, Atraco a las tres es un copón de película de manual. Una joyita de nuestro cine que, cuarenta años después, sigue más fresca que una lechuga recién cortada. 

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