23 mar. 2012

Cartas de Perradesatan

Como ya os comenté hace unas semanas, estoy colaborando con una web de ocio que se llama Frikarte. Allí escribo semanalmente una carta dirigida a alguien, en principio, relacionado con el mundo del cine, aunque esta semana me he permitido el dedicarle mi carta a un personaje de ficción, porque creo realmente que se la merecía.

Mi primera carta fue dedicada a Rooney Mara y su delgadez extrema, la segunda a Tim Burton y los disgustos que me da, la tercera a Sacha Baron Cohen y esta última he querido escribírsela a Michael Scott. Tenéis la entrada original aquí, pero para que me quede el recuerdo para siempre de un hombre tan importante para mí, quiero que esta carta conste también en mi blog, a modo de homenaje a los grandes personajes de las series de televisión.



Mi queridísimo Michael Scott:


Me alegra muchísimo escribirte esta carta y hacerte saber que has sido una de las personas más importantes de mi vida. Conociéndote, seguro que te hará muchísima ilusión leer estas palabras, así que mi único deseo al escribirla es hacerte sentir la décima parte de bien que me has hecho sentir tú a mí a lo largo de estos últimos años.
Llegaste a mí casi por obligación. Hubo un momento de mi vida, hace dos años y medio aproximadamente, en el que coincidió que varias personas insistieron en que una serie como The Office no podía no gustarme. Pero es que no me gustaba. Le había dado una oportunidad un tiempo atrás y la verdad es que el primer capítulo (el único que llegué a ver en ese primer intento) me había dejado bastante desconcertada. Pero afortunadamente a la segunda fue la vencida y pronto me enganché a una serie tan importante para la historia de las sitcoms como ha sido la tuya.
Pocas veces la copia supera al original. Por favor, no te ofendas, con esto no quiero decir que seas una burda copia de David Brent, quiero decir que para mí tú has sido y serás siempre el Wordl’s best bossde una empresa de papel ficticia. Aunque al principio me entraste con mal pie, pues me resultabas demasiado excéntrico para lo que yo considero aceptable, poco a poco fui entendiéndote hasta que te ganaste mi corazón.
Pero tranquilo, no es esta una carta de amor. Estoy seguro de que tu vida es ahora, con Holly, mejor de lo que tú pudieras haber imaginado, así que no me propongo conquistarte. Esta es una carta de verdadera admiración hacia un hombre que se ha convertido, para mí,  en un modelo a seguir, un hombre que me ha enseñado cuál es el sentido de la vida.
Si tengo que elegir una sola de todas las cosas que he aprendido de tu experiencia, sin duda alguna es a reírme. En cualquier situación, y de cualquier cosa. A no reprimir nunca mi risa ni mis ganas de reír. Te he visto hacer cosas verdaderamente bochornosas, Michael, reconozcámoslo. Te he visto prometer sueños a niños aún sabiendo que no ibas a poder cumplirlos, te he visto comparar tu quemadura en un pie con una paraplejia, te he visto atropellar a una compañera de trabajo y luego proclamar que tú le habías salvado la vida. Te he visto humillar a un compañero delante de toda la oficina, te he visto secuestrar al chico de las pizzas, y, sobre todo, te he visto hablar y hablar sin tener ni idea de lo que estaba saliendo por tu boca.
Bueno, todos hemos metido la pata en algún que otro momento de nuestras vidas. Lo verdaderamente importante es que te he visto luchar una y mil veces por la gente que te importa, hacer de unos compañeros de trabajo una gran familia, conseguir romper la monotonía de una empresa que se dedica a la venta de papel, ser fiel a tus ideales, y, sobre todo, he visto como tus sueños se hacían realidad, como sobreviviste a todos los contratiempos que se te podían presentar hasta lograr, por fin, la vida que realmente ansiabas. 
Algo así has conseguido conmigo, sin ni siquiera darte cuenta. Tu optimismo y vitalidad fueron tan grandes que han conseguido traspasar la pantalla de mi ordenador hasta llegar a mí. Has estado a mi lado en los peores momentos de mi vida, contagiándome tu risa y tus ganas de hacer lo que realmente quería hacer, sin tener en cuenta las consecuencias. Y ahora… ahora ya no estás.
En cuanto se dio a conocer la noticia de que Steve Carell abandonabaThe Office me tragué el spoiler sin ni siquiera esperármelo. No me lo podía creer, ni tampoco quería creerlo. Aunque es verdad, y gracias a los dioses, que The Office es una magnífica serie coral en la que todos y cada uno de sus personajes son absolutamente geniales, tú, Michael, eras el mejor, bajo mi punto de vista, y estuve retrasando mucho tiempo el empezar con la séptima temporada para alargar todo lo posible tu estancia en Scranton. Pero tarde o temprano tenía que llegar ese día, y ese día llegó el pasado lunes.
Es increíble cómo un personaje que ni siquiera existe puede convertirse en algo tan importante en la vida de una persona. Y cómo su marcha puede doler tanto como la marcha de un amigo de carne y hueso.  Cuando estaba viendo el capítulo titulado “Adiós, Michael”, que va sobre tu último día en tu oficina, podía ver en los ojos de tus compañeros de trabajo miradas de agradecimiento, y estoy segura de que si hubiera visto los míos, también estarían agradecidos de haberte conocido, de haber sido transformada, de algún modo, por ti.
Mi vida también es el humor, Michael, y como también te ocurre a ti, necesitamos esas pequeñas dosis de carcajadas diarias, pase lo que pase, en la situación que nos pille, y nada nos hace más felices que hacer reír a las personas que nos rodean. Eso es con lo que yo me quedo de The Office, con la importancia del sentido del humor en nuestras vidas. Y es que  hay que saber reírse como hay que saber respirar o levantarse cuando nos caemos, porque la vida ya es lo suficientemente larga, dura, y a veces duele. And That’s what she said.
Un abrazo enorme, Michael, donde quiera que estés. Y muchas gracias por todo.


1 comentario:

  1. Aplaudo lo que dices como fan de Michael Scott que también soy. Yo pillé la primera temporada de esta serie a ciegas y ya desde el primer capítulo me fascinó. Es una serie que he vuelto a ver en varios capítulos y me sigue encantando, una obra maestra.

    Y Michael Scott es un personaje que va ganando a medida que se profundiza en él, al principio puede parecer un payasete sin más (como le peinaban hacia atrás en la primera temporada, parecía aún más ridículo), pero luego ves que es alguien que siempre trata de buscar el humor a las cosas, por muy jodidas que sean.

    Alguien que tiene que ser así para poder sobrevivir, para mí es un héroe tragicómico y me he identificado con muchas de las cosas que le han pasado en la serie

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