26 mar. 2012

Amadeus

Si te gusta Mozart (como a mí) ya tienes bastante camino hecho para que te guste esta película, pero si no eres muy amante de la música clásica aún así hay que reconocer que esta película cuenta una gran historia. Para mí, que soy una apasionada de la música de Mozart y además me atrae bastante su misteriosa figura, esta es sin duda una gran película.

Supongo que sobran las presentaciones si hablamos de un personaje tan importante para la historia universal como lo fue Mozart, pero por si acaso, el Mozart de verdad nació y murió en Austria, a una edad muy joven, con tan solo treinta y cinco años, durante la segunda mitad del siglo XVIII. Con tan solo cuatro años ya tocaba el piano y el violín y con cinco años empezó a componer sus primeras obras. Mozart es considerado hoy en día una de las piezas claves de la historia de la música y uno de los compositores más importantes del mundo.

Y he hablado antes del Mozart de verdad porque podríamos decir que Amadeus es una fantasía. Toma elementos de la realidad, como los personajes, que existieron realmente, pero crea una novedosa y conmovedora historia en torno a ellos que se aleja bastante de los hechos reales. Eso no quiere decir que esta película no sea totalmente verosímil y apasionante.

Aunque la película lleve por nombre Amadeus, no creo que Mozart sea su verdadero protagonista. Quizás sí podemos decir que la música de Mozart es la protagonista, la historia de cómo fue evolucionando este compositor, cómo componía, qué le motivaba, a quién admiraba, y cómo llegó a dar forma a las más exquisitas melodías hasta componer su gran obra maestra, mi obra favorita de Mozart, la misa de Réquiem, última obra de este compositor que no pudo llegar a terminar pues le sorprendió la muerte. El clímax de esta película sin duda alguna es la composición de esta obra, una escena larga, confusa, febril pero deliciosa, en la que un moribundo Mozart dicta la música que sale de su cabeza.


El que toma estas notas a los pies de la cama de Mozart es Salieri, otro compositor italiano que existió realmente y que también gozó de mucha fama en la corte de Viena, pero que el tiempo ha puesto a la sombra de Mozart. En Amadeus, el encargado de conducir la trama es Salieri. La película arranca cuando este hombre es ya muy mayor y vive encerrado en un manicomio después de intentar suicidarse. Un cura se ofrece a escuchar su confesión, y en esa confesión podemos conocer a un Salieri que por momentos parece tener al diablo en la mirada y en la sonrisa, un hombre que renegó de Dios al creerse dejado de lado en favor de un hombrecillo maleducado, juerguista y derrochador que fue agraciado con el don de la música, don que Salieri quería para sí mismo desde que era muy joven.

La película es la historia de amor y odio que Salieri sentía hacia Mozart. Lo odiaba por su conducta y su forma de ser pero no podía dejar de amarlo, pues el amor que Salieri sentía por la música le obligaba a admirar a un compositor como Mozart. Salieri se esforzaba en ponerle todas las trabas posibles a Mozart, pero Mozart siempre vencía con una composición más sublime que la anterior. Poco a poco la locura de Salieri irá apoderándose de él hasta el punto de desear matarlo para arrebatarle su obra.

La primera vez que vi esta película simplemente me gustó. Reconocí unas grandes actuaciones por parte de todo el reparto y pasé un buen rato, pero ha sido en este segundo visionado cuando he logrado descubrir la obra maestra que es esta película. Aparte de las magníficas interpretaciones de los dos protagonistas, para mí lo mejor que tiene esta película es, como las composiciones de Mozart, su perfecta armonía. Armonía entre un guión magnífico que logra trascender a la simple historia de envidia de Salieri y la música original de Mozart, que está presente en toda la película.

El director consigue una obra tan clásica como moderna, delicada y simple a la vez que excéntrica y recargada, mucho más divertida de lo que pueda parecer, en principio, una biografía sobre unos músicos del siglo XVIII, y también mucho más emocionante de lo que cabría esperar. Cualquiera puede sentirse identificado con el relato de Salieri, no solo en la profunda admiración hacia Mozart, sino como ser humano que se siente fracasado por no haber estado a la altura de un genio.

Una película que merece la pena ver, por supuesto. Cualquier amante del cine podrá ser capaz de admirar su perfecta composición, aunque lo mejor de Amadeus es dejarse llevar por una historia y una música que llega a conectar con nuestros sentimientos más profundos. Un recopetín de película.

2 comentarios:

  1. Yo cada vez que la veo me pongo más del lado de Salieri, no puedo evitarlo, hacen bien en plasmar a un villano muy entendible. Y también es inevitable acordarse de la canción "Rock me Amadeus" de Falco, jajaja

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  2. Es que Salieri somos todos, nunca dejaré de decirlo!

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