25 oct. 2011

Crossroads

Alguna extraña magia negra me llevó a elegir como película para ver un viernes por la tarde de aburrimiento esta película. No voy a decir mucho más de que le he puesto un ojete de ballena. ¿Por qué? Por todo esto:

(Aviso: destripo completamente la película)


“Vivíamos en Georgia, teníamos 10 años. Mimi, Kit y yo sabíamos perfectamente lo que queríamos en la vida, así que metimos nuestros sueños en una caja y la enterramos. Acordamos desenterrarla a media noche del día que terminásemos el instituto”.

Así arranca la película que Britney Spears decidió protagonizar cuando estaba que lo petaba allá por principios del milenio. Su éxito comercial era tan exagerado que confiaron plenamente en él para la creación de esta película dejando de lado todo lo que tiene que ver con el cine, ya no digo bueno, sino decente.

Ocho años más tarde del enterramiento de los deseos Brit ya no se lleva con sus amigas de la infancia. Ahora ella es la empollona del insti, además de la virgen, por supuesto, y de la niña de papá, y sus otras dos amigas, que ahora, repito, ya no se llevan para nada, también han cambiado: la gordita ahora es el bombón del colegio y la otra ahora está preñada y es muy chunga.

Brit, que es la lista, se va a graduar como la mejor de la clase pero no está contenta. Su padre está todo orgulloso y encantado con la idea de que su hija vaya a estudiar medicina en la mejor universidad del país, pero ella sufre en el fondo de su corazón porque lo que quiere es estudiar música. No tiene madre que la apoye porque, para alimentar el drama, la madre de Brit los abandóno (a ella y su padre) cuando ella era una niña.

Es la noche de la graduación y las tres antiguas amigas han pasado una noche supermala. Brit ha estado a punto de que le metieran la puntita, no os digo más. Y lo han pasado tan mal que han decidido ir a la cita. A la chunga... bueno, está preñada, así que, por supuesto, nadie la ha llevado al baile. Y a la pija le han dicho que su novio, que estudia en California, seguro que está poniéndole los cuernos en ese preciso instante, así que la pobre se ha llevado un disgustazo. Total, que se reúnen donde habían enterrado la cajita y descubren qué era lo que habían guardado.

Y sin mucha lógica se lía todo y deciden viajar juntas a California porque la preñada resulta que también quiere triunfar en la música. La pija se apunta porque ya empieza a tener sospechas con el tema de su novio, con el que, por cierto, está planeando una boda, y Britney se apunta porque la casa de su madre justo pilla de camino y la pueden dejar allí. Las llevará un amigo de la chunga con el que al principio no harán muy buenas migas porque les pone música muy jevi para el viaje. ¿Por qué? Pues porque el chico también es chungo y ha estado en la cárcel, por lo tanto, tiene que escuchar música de malotes.


Para dar un giro de guión inesperado el coche se estropea, y como no tienen suficiente dinero para arreglarlo y seguir adelante las chicas deciden apuntarse a un concurso de karaoke que casualmente se celebraba en la ciudad que las acoge. Por supuesto, y para no ser originales, al principio, en el concurso, lo hacen como el culo. La chunga es la que lleva la voz cantante y justo se da cuenta de que tiene algo de miedo escénico y no puede ser la solista, así que le pide a Brit que por favor cante ella, aunque Britney tiene un momento superhumilde y dice que no podría hacerlo tampoco. Pues algo hay que hacer, claro que sí, que para eso hemos venido. Y claro, la Brit al final cede. Y lo peta.

Primero se acerca con miedo al micrófono, acerca su boca con cuidado y ni siquiera se atreve a tocarlo, pero luego se viene arriba y acaba bailando en una barra de streaptease. Lo típico, vamos. Y como al final hacen muy bien de putonas, acaban ganando un montón de pasta. Pero debe de ser un montón de los buenos, porque a partir de este momento empiezan a alojarse en hotelazos durante su camino. Y ya de paso se vuelven a hacer las tres chicas superamigas y se dicen que no se separarán jamás.

Después tienen un momento de reavivación de la amistad en el que la pija confiesa que el mejor momento de su vida fue conseguir estar en su peso gracias a un campamento para gordos. Y entonces llega el momento de la gran pregunta: "¿por qué dejamos de ser amigas?". Y la película se convierte en drama. Bajona. Lágrimas everywhere. Abrazo grupal.

El camino hacia Los Ángeles es largo y da tiempo para un montón de cosas, y hasta el tío duro que fue encarcelado tiene su minuto de gloria, enloqueciendo primero y abriendo después su corazón. Britney entonces empieza a ponerle ojitos. "Si al final va a ser un tío guay, que tiene corazón y todo", piensa ella. Aunque el mejor momento llega cuando, una noche, alrededor de una hoguera, Brit le dice al chico duro-ahora chico sensible que ella escribe poemas. Britney, hija mía, lo tienes todo, solo te falta ser morena. 

Y entonces Britney encuentra a su madre. Sabe exactamente dónde vive (en una gran mansión, por cierto) y llama al timbre. Y aparece Kim Cattrall, lo cual resulta muy irónico porque... bueno, que a mí me ha hecho gracia. Y Brit le dice: "mamá, soy yo" y ella le dice "pasa". Hay mal rollo en el ambiente, la tensión se puede cortar y todo es muy incómodo. Brit se va de allí llorando. Al parecer su madre no quería tenerla, ella fue un error para su madre. Bajona. Brit no sabe si raparse la cabeza ahora o esperar a que pasen unos años.

Pero decide volver al hotel con sus amigos para pasar el mal rato con ellos. Y el chico duro ahora sensible, para alegrarla, le dice que le ha puesto música a uno de sus poemas y maravillosamente nace ante nosotros, espectadores atónitos, I'm not a girl not yet a woman. Y entonces se besan.


La sorpresa final viene cuando la pija decide darle una sorpresa a su novio, una vez ya en Los Ángeles y se presenta en su casa en compañía de la chunga preñada. Por supuesto, lo pilla con otra. Pero esa no es la sorpresa. Demasiado fácil para esta película. La sorpresa viene cuando, por ciencia infusa o por obra del espíritu santo, la pija se da cuenta de que el padre de su amiga la chunga es ¡su prometido! Como lo leéis. Pero espera, que va la chunga y al salir corriendo se cae por las escaleras. 

Ya somos uno menos en la película, pero las chicas siguen adelante. Un minuto más tarde el padre de Brit aparece porque sabe teletransportarse y decide llevarse a las tres chicas de vuelta a casa. Se quedan sin audición y sin nada, con lo que habían trabajado en ella... ¡o no! Porque Brit le dice a su padre que se queda y que la respete, porque ella lo vale. Y van a la audición y Brit nos emociona, aunque no sabemos si al final pasan la prueba o no, porque la película se acaba justo ahí.

5 comentarios:

  1. Dios santo qué pinta... Con la de pelis que tengo por ver te aseguro que ésta me la salto.

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  2. Siempre he deseado ver esta peli junto a Spice Guorl y la que hizo Mariah Carey, las tres seguidas. Una especie de impulso masoquista. Algún día lo haré.

    Deberías ver Spaced, que sí que mola. Dirigida por Edgar Wright, escrita y protagonizada por Simon Pegg y Jessica Hynes. Buena, buena de verdad, verdadera. Dos temporadas de siete capítulos cada una. Ya tienes el fin de semana arreglado. De nada.

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  3. Pues no tengo yo series pendientes!!!!

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  4. Pero ninguna como Spaced. Ninguna como Spaced.

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  5. Jajajaja, me ha encantado tu interpretación del argumento. Esta fue la peli que hizo Britney cuando aún iba con el rollo adolescente virgen y debe ser tan atroz como comentas. Y Samantha Jones como su madre, que curioso.

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