9 ene. 2011

No Controles

¡Que alegría me da celebrar la entrada NÚMERO 100 de este, vuestro blog (aunque mío al fin y al cabo) con una película tan especial como No Controles! Sin casi darme cuenta parece que mi propósito de pasarme al mundo del bloggeo ha dado resultado, pues aquí estamos, OjeteFilms y yo, ilusionados y entusiasmados por seguir haciéndoos de reir, que es lo que más nos gusta (después del cine, claro).

Parece que Borja Cobeaga y Diego San José (y eso que este segundo es, al menos, resultón) debieron de pasar una juventud muy dura en lo que a asuntos del amor se refieren, porque con su segunda película ya queda bastante claro con qué tipo de personaje le gusta a estos dos que nos sintamos identificados. O a lo mejor es porque todos, en el fondo, cuando estamos enamorados nos volvemos patéticos.

El protagonista de No Controles ya no es un pagafantas. Yo diría que está en una situación peor, porque supongo que es mucho más duro haber tenido a la persona de la que estás enamorado y haberla perdido que no haberla tenido nunca. Sergio es un triste te de tres pares de cojones, si me permitís decirlo, y gracias a esa tristeza ha perdido a la chica de la que estaba enamorado, y lo más triste es que va a dedicar la noche de Nochevieja, aprovechando las circunstancias tan peculiares que presenta dicha noche, a intentar recuperarla a base de tristezas, algunas de ellas salidas de la mente del, sin duda alguna, mejor personaje del año, y parte del lustro: Juan Carlitros.


Como doy por hecho que todos habéis visto y si no, vais a ver esta película porque si no estaréis dejando pasar un peliculón de los que se ven pocos, vamos a ir directamente a lo bueno, al descojone. Y es que Julián López, con su cara de tonto y sus dientes torcidos se come al guapísimo y preciosísimo, y monísimo y tienes-una-sonrisa-que-te-comía-toda-la-pollísimo Unax Ugalde. ¿Qué sería No Controles sin Juan Carlitros? Una mierda, las cosas como son, porque lo que es la historia en sí de esta película, tampoco es para tanto, lo que la hace ser el no va más son sus personajes. Julián López lo peta tantísimo en esta película que ya le pueden empezar a caer premios porque si no, yo no sé entonces qué es la justicia divina. Que sí, que siempre hace el mismo personaje, de tontico y de payasete, pero señores, no hay nadie que lo haga mejor. Una mirada de Julián López es capaz de desatar la mayor de las carcajadas, y No Controles es grande gracias a ese personajazo.

La verdad es que el resto de actores está muy bien y da mucho gustico ver ya a tantas caras conocidas relacionadas directamente con cualquier cosa que tenga que ver con Cobeaga, pero vamos, que hay que dar gracias a los dioses de que haya nacido un personaje como Juan Carlitros, y desde este blog deseamos un futuro spin-off.

Cobeaga y San José vuelven a demostrar que hay otra comedia en este país y que no hace falta enseñar tetas para hacer comedia española. Espero que esta pareja de creadores dé a luz otras muchas joyitas como las que ya llevan a sus espaldas porque película que hacen, copón de película que se llevan. Y, para terminar, como diría Juan Carlitros: ¡A tope con el descojone!

7 comentarios:

  1. Yo tengo ganas de volverla a ver!! Mira que yo soy de dramas pero así a la tontería le estoy cogiendo el gusto a la comedia (bueno, tampoco tanto.. sólo a las pelis de Cobeaga y San José).

    Quiero que hagan otra peli YA! pero puff spin-off de Juancarlitros?? miedo me da!

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  2. Solo resultón?? Qué poco quieres a San José... ¡y con la nota que nos dio!!!

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  3. No "azafata" que lo jures!

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  4. Aún tengo que ver Pagafantas, pero estos últimos días he oído taaanto de esta...¡habrá que verla!

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  5. Creo que Julián López es un enviado divino. tendríamos que empezar a sacrificar gaitas en su honor cada vez que emitan un episodio de museo coconut.

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  6. Este hombre tiene hasta una página web y todo:
    http://juancarlitros.com/

    Después de estar casi toda la tarde arreglando el blog, a lo mejor hasta me pongo a actualizarlo de verdad, no sé.

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