15 ago. 2010

El pueblo de los malditos (1960)

No sé cómo ha podido suceder. Llamándose este blog como se llama, y yo sin haber visto nunca la película sobre los niños con ojetes brillantes. Sólo el hecho de que unos niños venidos de quién sabe dónde dominen con sus ojetes al resto del mundo ya me parece motivo suficiente prestar atención a lo que sea. Pero así es la vida, y por unas cosas y otras, nunca me había parado yo a ver esta peculiar película.

El pueblo de los malditos es una famosa película de terror sobre un pequeño pueblo inglés en el que un día, y sin saber porqué, todos sus habitantes caen dormidos. Bueno no, todos los habitantes y todos los seres vivos, que las vacas también se quedan sopinstan. Y cuando se despiertan, pues nada, oye, tan agustico. Pero unos dos meses después pues resulta que a una se le antojan pepinillos y anchoas, a otra la llaman putón sin ser nada de eso ella y... pues lo que os cuento, que están todas las mujeres del pueblo preñadas. Pero las vacas no, fijaos que curioso. Las pobrecicas, sin comerlo ni beberlo, paren unos niños muy rarunos, y luego se descubre que es que los niños son perfectísimos. Perfectísimos y nazis, porque son rubios, con ojos azules, inteligentísimos y matan gente.

A mí si me sale un niño como este tampoco sabría qué hacer con él

A mí esta película me ha gustado, no os puedo decir otra cosa, e incluso me ha sorprendido por lo cuidada que está desde un punto de vista técnico, porque me la esperaba cutre, pero cutre, cutre, aunque me ha dado así como un poco de repeluco del bueno también. No sé si son imaginaciones mías, o que esta película es como una alegoría de la vida en la que se predica que todo lo extraño es maligno y que hay que destruir la inteligencia no sea que nos perturbe nuestra tranquila vida. Pero aún así, creo que la historia que cuenta, cuanto menos, es inquietante, porque vamos, a mí me daría mucho miedo que unos niños se comportasen de esa manera tan remilgada, y mucho más que me miraran con esos ojos que ellos tienen. Es una movida eso del control mental, porque uno se para a pensar y se da cuenta de que no puede haber nada peor en este mundo que el que puedan leer tu mente.

No obstante, aunque el guión tiene sus lagunillas, aunque ahí cada personaje hace lo que le da la gana y tan pronto piensa una cosa como vende a su madre y es todo un poco caótico, la película consigue engancharte, sobre todo porque las cosas se van sucediendo a buen ritmo, poco a poco, pero, como diría Lolita en uno de sus hits, sin pausa pero sin prisa, y porque el espectador es capaz de ponerse en el lugar de esa gente que está siendo atacada por el ser más inocente: su propio hijo.

Por eso creo que esta película, aunque parece simple, tiene mucha miga, y aunque tiene muchos fallos, también tiene sus virtudes y por eso ha llegado hasta nuestros días como un clásico del terror y la ciencia ficción. Al menos es una película que conmueve al espectador, que le hace entrar en su juego y que propone temas sobre los que pensar, así que por eso le obsequio con un, no obstante, raspado copón de película.

5 comentarios:

  1. Esta película recuerdo que me la compré en el festival de Sitges en VHS hace como un millón de años. Fue seguida de una secuela no tan buena llamada Children of the Damned, no recuerdo el título en castellano. Creo que "Children" está editada en DVD en España pero El pueblo de los malditos no. De importación subtitulada en castellano se puede encontrar una edición americana que incluye las dos pelis a un precio muy económico.

    La novela original en que se basa de John Wyndham también está muy bien. Es también autor de El día de los Trífidos, de la que copiaron descaradamente Danny Boyle y Alex Garland cuando hicieron 28 días despues.

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  2. Veo que en tus reseñas usas mucho la palabra cutre ¿Qué quiere decir exactamente?

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  3. Me quedó clarísimo! La voy a incorporar. Saludos!

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  4. Esta peli es genial, pero nunca había entendido que iba "sobre niños con OJETES brillantes"...
    XD

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  5. De pequeña recuerdo que vi algún trozo, porque vinieron amigos de mi hermana a verla. Siempre la he recordado y he querido verla; cuando vi La cinta blanca me acordé. El blanco y negro, los niños rubios, tan inquietantes ellos...

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