23 may. 2010

Funny Games

¡Enfadáos si queréis porque esto ya no es serio! ¿Vosotros os podéis creer que en una semana sólo haya visto una película? ¡Porque yo no! ¡Si es que estoy más ocupada que el servicio de un after! ¡Venga a hacer monólogos, venga a hacer sketchs, venga a hacer secuencias globomediescas...! Y claro, acaba una descuidando sus hobbys.

Bueno, a lo que vamos. Lo primero a lo que vamos es a ponernos serios, porque hoy vengo a hablar de una película que merece esa seriedad. Si tú, querido lector, eres de los que solamente me lees para echarte unas risas, lo siento, pero hoy no es tu día. No obstante, os pediría a todos que siguierais leyendo porque vamos a hablar de una película... no sé ni cómo calificarla. Al menos de una buena película, pero también una película especial y yo me atrevería a decir que necesaria.

Mola, ¿eh?

¿Veis al chico de la foto? ¿Muy majete, no? Parece un chico joven, bien peinao, bien afeitao... y encima hasta parece un tío enrrollao... con su cómplice guiño de ojo. ¡¡Pues nada más lejos de La Coruña!! Este es uno de los personajes más hijos de puta de la historia del cine, y quien haya visto Funny Games, me dará la razón, y quien no la haya visto, ahora le cuento.

Lo peor de todo es que este personajillo de cuyo nombre no quiero acordarme es una especie de metáfora, o de representación, del espectador dentro de esta propia película. No sé si me explico, pero lo voy a intentar. Para ello, vamos a rebobinar, que eso es mucho de Funny Games también.

Funny Games es una película del genial director austriaco Michael Haneke. Y dicho esto, dicho todo, porque si por algo se caracteriza el cine de Haneke es por mostrar la violencia de una manera tan cruda, tan cercana, tan real. Haneke lo que quiere, en toda su filmografía en general, es que el espectador consiga distanciarse de la película para poder reflexionar sobre lo que él está proponiendo. En Funny Games el tema principal es la violencia. Muchos son, y somos, los amantes de las películas violentas (Tarantino...) llenas de sangre (Matanzas de Texas y demás), del gore (Braindead) y de las escenas que son escenario, valga la rundundancia, (hoy, me encuentro muy Martes y 13 en cuanto a mi lenguaje se refiere) de asesinatos increíbles. Haneke lo sabe, sabe que existen los perturbados como nosotros porque yo creo que él también es uno de ellos, pero aprovecha para darle una vuelta y jugarlo, nunca mejor dicho, a su favor. Funny Games debería ser un juego para todos nosotros, amantes de todos esos referentes que he citado antes. Un juego muy divertido, pues, como si estuviéramos casi en un videojuego, podemos llegar a sentir en primera persona que somos nosotros los encargados de todas las aventurillas que se suceden en esta película. Y por si a alguno no le queda claro, ahí está el guiño cómplice, y otra serie de alusiones directas que se suceden durante la película, del chico tan majo de la foto de antes al espectador.

¿Y qué ocurre cuando tú, en primera persona, destrozas a una familia entera en una sola noche? Los más enfermos dirán "cojonudo tío", pero lo normal es que el espectador se pare a pensar y diga, "hostia, esto no mola". No mola disfrutar con el sufrimiento de una mujer, no mola disfrutar con la muerte de un ser humano, no mola disfrutar con las fracturas ajenas, y no mola disfrutar con las sesiones de tortura. Y creedme, esta película, no mola. No mola en cuanto a lo mal que se pasa viéndola, pues lo más impresionante que tiene, que es mucho, es que mostrando lo mínimo, (prácticamente no hay sangre, prácticamente no hay violencia explícita... si no que todo se eleva hasta el nivel más insoportable, el psicológico), consigue crear repugnancia en el espectador. Y, sin embargo, me parece una película fascinante.

Funny Games es una provocación, una llamada de atención, una especie de "eh, tú, ¿te gusta pasarlo bien? Pues pasa, que cenas" que se vuelve completamente insoportable por la fuerza tan arrolladora que posee esta película. Ésta sí que es una de esas películas que te amarga la tarde, y si me apuras, la existencia. Y esta es una de las cosas que más me gusta del cine. Como ya he dicho mil veces, yo sigo considerando el cine un arte, y para mí el arte es una forma de expresarse, de comunicación, y de la comunicación también forma parte el receptor, en el caso del cine, el espectador. Por eso, esas películas que logran conmoverme, que logran hacer que me estremezca (para bien o para mal) para mí siempre estarán consideradas como unas buenas películas. Así que Funny Games también lo es, es una buena película. Un copón de película, y de los altos, además. Muy recomendable, aunque no para gente realmente sensible.

4 comentarios:

  1. no podría estar más de acuerdo contigo, es una peliculaza, pero de las de pasarlo mal, pero mal mal; tengo que ver el remake americano, a ver si no la cagaron xD

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  2. Uf, no me la has pintado muy bien para verla, soy muy sensiblera

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  3. Es genial, aunque la mejor peli de Haneke para mí es "La pianista". ¿Has visto la original, el remake o las 2? El remake está genial también, porque tiene la ventaja de que está dirigida por el propio Haneke y Naomi Watts lo hace genial.

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  4. Es una de mis películas favoritas favoritas...

    Vi primero el remake y luego la original, quizá por eso me guste más el remake. Es una chorrada decir que el remake es malo como dicen muchos porque es exactamente igual, pero con otros actores...que son actorazos...sí, en la original también... Pero hay un punto que las diferencia: la actuación del personaje de Paul (Michael Pitt en el remake y el chico tan majo que has puesto en la imagen). Michael Pitt le da un sentido mucho más cómico al personaje, el otro actor (no recuerdo su nombre) le da mucha más seriedad al personaje.

    Yo debe ser que estoy enferma perdida, pero yo me lo pasé genial viendo Funny Games. Vi una entrevista a Haneke y dijo que hay dos partes claras: el humor del bando de los psicópatas y el sufrimiento de la familia, que cada espectador elija el suyo. A mí me hizo gracia desde el primer momento el humor enfermizo psicópata del personaje de Paul, y empaticé con ellos. Me lo pasé genial...lo dicho, enferma perdida. Pero es que ni se me ocurre pensar en el sufrimiento de la familia, porque me entra un de todo demasiado horrible. Pero bueno, entre lo bien que me lo pasé, que Paul es uno de mis psicópatas y personajes de ficción favoritos y que lo que hace Haneke con el espectador en esta película es BRUTAL, cómo juega...pues eso, que me es imposible no adorar esta peli.

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