14 dic. 2013

El consejero

La mala suerte quiso que la primera película que viera en el cine en Londres finalmente fuera El consejero, una película que en ningún otro momento de mi vida habría querido ver en una sala de cine, pero las circunstancias así lo quisieron. No obstante, debo recordarme a mí misma que de las malas películas también se aprende, y a veces mucho más que con las buenas.

El consejero es un abogado así de gentes muy ricas que decide meterse en un chanchullito de drogas, y como ya sabemos todos porque hemos visto Breaking Bad, y si no la hemos visto, sabemos más o menos de qué va, cuando uno decide meterse en el mundo de las drogas, no como consumidor, sino del otro lado, se acaban generando unos líos que pa qué.

Cuando estaba sentada en mi butaquita no podía parar de pensar en lo malo que era el guión, cosa que me resultaba confuso pues esta película tiene un único punto fuerte, y ese es sus personajes, a excepción del que interpreta Penélope Cruz que no tiene gracia ninguna. Los otros cuatro personajes principales, el que interpreta Bardem con esos pelos, el de Cameron Díaz con ese diente de oro, el del propio consejero, interpretado por Fassbender, que es muy sexy y, como siempre, el de Brad Pitt, son bastante atrayentes, interesantes y divertidos, y generan situaciones bastante peculiares, pero es increíble cómo esos personajes tan bien dibujados acaban resultando absurdos envueltos por una historia como la de esta película.


Cuál es mi sorpresa cuando me entero que el guionista de la película ya se ha ganado su título de "autor respetado", pues es un novelista bastante conocido por haber escrito obras como La Carretera. Claro, esto me vuelve a demostrar a mí que escribir una novela no es escribir cine ni nada que se le parezca, y que ser bueno en un campo no te hace ser bueno en el otro. 

Por otro lado, para ser una película de Ridley Scott, menuda sosería. Algún efecto especial muy bien hecho, por supuesto, sobre todo los que giran alrededor de las escenas de muerte, pero hombre, yo de un señor que, sea bueno o no, por lo menos experiencia tiene en esto de hacer una película, me esperaba algo más grande, y la realización al final se queda al nivel del guión (malísimo) de la película. Sí, es verdad, también he pensado que con ese guión de mierda, a lo mejor Scott ha hecho lo mejor que podía.

Resumiendo, que es una película basante mala que podría haber sido buena si estuviera contada con lenguaje cinematográfico y no con eso que hemos visto que yo no sé lo que era. Se libra del ojete más grande del mundo porque en dos momentos me hizo abrir los ojos sorprendida: la escena de sexo con Cameron Diaz y la muerte de uno de los personajes en Londres. Así que ojete de dromedario y oye, que Penélope Cruz ya no es una niña, que está ya señora. 

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