16 feb. 2011

Tres días después

Con lo fan que soy yo de una buena gala de entrega de premios... y lo mucho que he tardado en pronunciarme. Es que, veréis, resulta que una, antes de bloguera es soñadora, y por lo tanto, guionista, y ayer vencía el plazo para entregar la solicitud para la ayuda al desarrollo de guiones de largomentraje, y he estado unos días bastante estresadita intentando que todo quedase perfecto. Eso sí, estoy muy contenta con el resultado.

No obstante, aunque he estado casi contando los minutos que me quedaban para poder entregarlo todo y quitarme ese peso de encima, reservé unas cuantas horas a la tarde del pasado domingo para comentar y disfrutar la última gala de los premios Goya. Desde las siete y media de la tarde estuve pegada a mi ordenador y a la web de Rtve viendo, por un lado, España Directo, que... ¡telita! y, por otro, la retransmisión de la web de la alfombra roja y la llegada de todos los invitados.

No sé qué fue peor, si la calidad de las reporteras de España Directo y sus amplios conocimientos de cine puestos de manifiesto en la profundidad de sus preguntas a los entrevistados (¿de quién es tu vestido? ¿quién crees que triunfará esta noche?) o que se censuraran concienzudamente algunos momentos de la llegada de los invitados o se dejase de emitir el audio para que no se escucharan las protestas de toda la gente que se aglutinó en los alrededores del Teatro Real.

La alfombra roja me encantó, con lo que a mí me gusta criticar modelitos y encontrar a la mejor vestida. Aunque la mayoría de las miradas se posaron sobre el modelazo que vistió Silvia Abascal, yo me decanto, sinceramente, por el look que lució Aura Garrido. En cuanto a los hombres, y sin duda alguna, el más guapo fue Carlos Areces.

En cuanto a la gala, parecía que empezaba con muy buen pie. El monólogo inicial de Buenafuente me encantó y el primer número musical... no estuvo ni tan mal, porque claro, a mí es que me pones a Luis Tosar y ya me gusta cualquier cosa. También me pareció estupendo el primer premiado, Karra Elejalde, que se llevó su merecidísimo Goya por su papel de reparto en También la lluvia, película que, para mí, debía haber sido la triunfadora de la noche, aunque al final no pudo ser.

Ningún Goya, no obstante, me pareció injusto, a excepción de el de la banda sonora original, que, aunque fue para También la lluvia, película con la que yo estaba a muerte, debía haber sido para Roque Baños, pues hacía muchísimo tiempo que yo no salía tan impresionada del cine por una banda sonora. Ese premio me ofendió. El resto, aunque no coincidieron, en su mayoría, con mis deseos, no estuvieron tan mal.

Lo que sí fue horrible fue el goya honorífico a Mario Camús. No porque el pobre hombre no se lo mereciera, no quiero decir eso, si no por el discurso que nos echó, que nos dejó a todos muertos. Aquello parecía Cinco horas con Mario... Camús. En ese momento yo me desconecté por completo de la gala hasta el punto de que ni me enteré de que Bardem le había dedicado el Goya a su mujer y a su hijo.

Pero bueno, un mal discurso por otro genial, el del director de la Academia, Alex de la Iglesia, que hizo que a muchos se nos escapara una lagrimita, no se sabe si de emoción por sus palabras o de pena porque era el último discurso que Alex pronunciaría como director. Lo dije en su momento y lo repito ahora: la Academia no volverá a tener jamás un director como Alex de la Iglesia.

Y luego, claro, como toda buena gala, tuvo sus momentos divertidos, como el móvil de Maragall (por twitter se leyeron comentarios de que si era Carlos Lozano, jejeje), y momentos ultraridículos, como la risilla de zorra de Nawja Nimri cuando su compañero de entrega de Goya se olvidó de a qué categoría estaba premiando.

En general, una gala claramente inferior que la anterior, sin muchas sorpresas y sin muchas cosas para el recuerdo, a excepción de todo lo relacionado con la cara de señor Burns de la Sinde y la revelación de que Leire Pajín es la hermana pequeña de La Veneno.

3 comentarios:

  1. la cara de señor Burns de la Sinde ¿eh? jajaja en otro blog comenté hace un par de dias lo mismito.

    Yo no pude ver la gala por tene que currar, pero he visto algunas cosillas por youtube, como el gran discurso de Alex de la Iglesia y su ataque a la Ley Sinde, o la intervención de Jimmy Jump, un payaso al que no soporto.

    Por cierto, una lástima que Balada triste recibiese tan pocos premios. Antonio de la Torre se lo merecía.

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  2. Um, de acuerdo. Lo de Jimmy Jump es lamentable, ya podía ese loser buscarse un trabajo de verdad. Vaya payaso.

    El discurso de Álex, guay. La presentación de Buenafuente, lo mejor. Los premios en general bien, más o menos de acuerdo. Pero la gala sigue siendo muy deslucida en comparación con otras.

    Por ejemplo: lo del musical. En mi opinión fue un horror. La canción infumable, los cantantes patéticos, y el baile descoordinado y horroroso. La comparación con los números que se hacen en los oscars sería sonrojante.
    El guión de la gala también es flojete. Y a veces los discursos de aceptación son para dejarse las venas largas. Vale que vengan bien para animar la taquilla, pero los a los Goya les queda mucho por mejorar.

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  3. A mí me gustó más la gala del año pasado, este año se notaba que había un poco de mal rollo y no se quiso tensar mucho la cuerda. Debo confesar que mi parte favorita fue la alfombra roja, que hubo muchas actrices que iban la mar de guapas y elegantes.

    La peli de "Pa negre" ya la tenía apuntada para cuando salga en DVD y ahora viendo esta oleada de premios aún tengo más ganas de echarle un vistazo.

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