7 oct 2013

El club de los cinco (The breakfast club)

Pocas cosas hay más bonitas en la vida que una comedia de adolescentes de los ochenta. Yo no sabía de la existencia de esta hasta que vi Pitch Perfect, así que podemos decir que mereció, al final, la pena ver la peliculita de los coros de la uni, porque me llevó a esta otra película que sí que mola cantidad.

El club de los cinco cuenta la historia de cinco chicos que tienen que ir al insti un sábado a cumplir un castigo. Está la chica guay del insti, la rara, el chulito, el deportista y el empollón margi. Son el típico grupo que jamás se habría reunido si no fuera porque el destino les había escogido a ellos para pasar ese día de castigo juntos. 

Aunque su argumento puede parecer bastante simple, la verdad es que la fuerza de cinco personajes y su energía adolescente y el respaldo de un guión sólido hace que, mediante los diálogos y las diferentes salidas de tono de sus protagonistas la película vaya avanzando y resulte de lo más entretenida y buenrollera.


Mientras que suele ocurrir que ciertas películas idolatradas de la década de los ochenta solo llegan a nuestros días en forma de película de culto adoradas por aquellos que las denominan "películas de su infancia", con todo lo que eso conlleva, El club de los cinco se adapta perfectamente a nuestros días por ser el relato de las preocupaciones de la adolescencia, que por muchos años que pasen siempre serán las mismas. 

Así, esa película aparentemente simple se convierte, según te vas metiendo en su historia, en una crítica a cómo la sociedad trata a los jóvenes y un grito de guerra por parte de esos jóvenes que ya están preparados para tomar sus primeras decisiones.

Mención especial a su banda sonora, que aunque he tenido que conocerla gracias a la repelucadora Pitch Perfect, está llena de temazos. Total, que copón de película para esta joyita que se ha buscado un huequecito en mi memoria en el apartado de "cosas inolvidables". 

30 sept 2013

Vuelven los Ojetescenarios de cine

Es necesario que vuelvan los ojetescenarios de cine porque Nueva York es cine en sí misma.


Una localización es tan importante como un personaje en una película. Lo mejor de Nueva York es que... conocer Nueva York... es imposible, porque es demasiado grande. Pero puedes estar seguro de algo: no importa hacia dónde mires, tienes un plano. Donde quiera que mires, hay algo interesante. 

Peter Bogdanovich, director de cine.



Siempre hubo, desde los inicios de la oficina de cine del alcalde - y  más aún como parte de su misión oculta- la idea de que poder ver a Nueva York en la gran pantalla, mostrarla alrededor del mundo, creaba esa parte mágica, mítica y atractiva de la ciudad. Las películas ayudan a hacer de Nueva York "la ciudad de los sueños", el lugar que la gente elige para visitar como uno de los grandes destinos del mundo. Y esto pasa gracias a la fantasía que crean todas esas películas que vemos, películas hechas en Nueva York. 

Jon Kamen, productor.



He querido compartir estas dos reflexiones porque me parecen muy interesantes. Nueva York es una ciudad con encanto, eso está claro. Pero también hay que reconocer que el cine ha sido su gran medio propagandístico. El cine ha hecho de Nueva York "la ciudad". Hasta el mismo alcalde supo sacar provecho de esto, al darse cuenta de cómo el cine puede ayudar a una ciudad, a un país, no solo económicamente. Ahora Nueva York es uno de los principales destinos turísticos alrededor del mundo, y, seamos sinceros, ¿quién no viene a Nueva York pensando en una película? ¿Quién no viene aquí queriendo hacer lo que hacían los protagonistas de esa película que te gustó tanto, queriendo comer en los mismos restaurantes que tus personajes favoritos y pasear por las mismas calles?

Solo durante el año 2012, la industria cinematográfica en Nueva York dio trabajo a más de 440.000 personas, y repartió más de 40 millones de dólares en impuestos para la ciudad de Nueva York.

26 sept 2013

Infiltrados

AÑOS han tenido que pasar para que yo por fin me decidiera a ver esta famosa película de Scorsese. Me interesó cuando salió en el cine, porque por aquel momento yo no veía nada mejor en la vida que el combo Scorsese+DiCaprio, me interesó cuando ganó el Oscar por aquello que hacemos todos siempre de ver, aunque solo sea por curiosidad, la película que ha ganado un premio como este, me interesó un poco más tarde cuando hice el máster de guión y hablaban tan bien de ella y me ha seguido interesando desde entonces hasta el punto de que me compré el DVD para obligarme a verla, pero ni con el DVD en casa me había animado a sentarme finalmente hasta que, un día, aquí en USA, me la he cruzado por la tele y he dicho: pues venga, ahora sí.

Infiltrados ha estado en el número uno de mi lista de películas que quiero ver en Filmaffinity años, por ser una de las primeras en añadir y por haber ido viendo todas las que le rodeaban quedándose ella apartada (al igual que también le pasa ahora a Nueve Reinas). ¿Y sabéis quién ha tenido la culpa? Matt Damon. El repeluco que me da este pobre chico no os lo podéis ni imaginar. Tanto es así que pasaba por completo de sus películas, aunque fueran buenas. Es que no soportaba su cara de marine. Pero este año he aprendido a llevarme mejor con él y eso ha hecho que haya terminado viendo por fin algunas de sus películas más alabadas, entre las que se encuentra, por supuesto, Infiltrados.

Otro de los actores que me echaba muy para atrás porque lo soporto poquito era Mark Wahlberg, que fíjate por donde luego me parece que hace un papelón el tío, y este dúo de jóvenes americanos y el odio injustificado que les tenía ha sido más grande que mi idolatría hacia Leonardo DiCaprio, que es idolatría porque me da igual lo que haga que todo me gusta, y me ha hecho resistirme a este peliculón durante seis años, que se dice pronto.


Pero vamos a la peli, que es lo que nos ha reunido aquí. Infiltrados es una película de policías contra mafiosos. Los protagonistas, Leonardo DiCpario, que hace de don nadie que quiere ser poli y Matt Damon que hace de protegido del tío duro de Boston que se mete a poli para tener una brillante carrera a la vez que es malo, porque está con los malos, se infiltran en este trepidante trhiller en vidas y ambientes que teóricamente no les corresponden aunque parece que han nacido para ellos, con el fin de encontrar para sí la satisfacción personal y quedarse muy a gustico sin tener que pensar ya nunca más en la mierda de vida que tienen.

Parece esto una tragedia de Shakespeare y de las buenas, porque otra cosa no, pero enredo, lío, y y muertes, las que quieras. Si me ha gustado por algo esta película, además de por el repartazo y porque Scorsese siempre es sinónimo de elegancia chunga, es por el ritmo de la peli. Cuando tienes un guión cojonudo, bien escrito, bien estructurado, sólido, puedes montar un espectáculo que te cagas, sobre todo si eres un director como la copa de un pino, y esto es lo que nos ofrece Infiltrados. ¡Qué subidones por favor! Y cada vez más in crescendo y venga a tope con el final que le va a acabar dando a una un ataque al corazón.

A nada que seáis lectores habituales de este, vuestro blog, aunque primero mío antes que vuestro, sabréis que para mí, lo básico de una película, es que me conmueva. A cualquier nivel, me da igual que me mate de risa, que me haga llorar a tope, que me dé todo el asco, que me haga reflexionar sobre la vida o que no me deje moverme del sillón, la cosa es que logre un cambio en mí, y esta es una de esas películas que es como montarte en la lanzadera del parque de atracciones de Madrid. Seguramente a los dos meses ya no te acuerdes de lo que sentiste, pero recuerdas que fue la hostia. 

Yo no me voy a meter en líos de que si Scorsese plagia de que si bla bla bla, a mí como si Scorsese mea sentado. Para mí lo importante es que el producto final sea de quitarse el sombrero y este es de quitarse hasta las bragas, porque se queda una extasiada después de una película como esta.

Espero que no haya entre mis lectores ni una sola persona a la que le haya pasado como a mí, que lleve mucho tiempo con esta película en la cabeza pero no se acabe de decidir. Ponérsela ahora mismo que veréis qué rica. Y por supuesto, recopetín de película para Infiltrados. 

24 sept 2013

Expediente Warren: The Conjuring

Sé que me acerco a una película que ha separado a los amantes del terror completamente. Mientras que unos han sabido ver en ella la mejor película del género del 2013, o al menos una película a tener muy en cuenta, otros, como es mi caso, solo hemos visto más de lo mismo.

Voy a empezar por los puntos en los que estoy de acuerdo con la opinión generalizada (que ensalza la película), y, por ejemplo, tengo que reconocer que la interpretación de Vera Farmiga, que ya sabe mucho de cómo hacer terror y cómo poner esa pose de "uy la de secretos que guardo" pues está muy bien. 

Y hasta aquí lo bueno. Ahora vamos con lo malo. Empezando, por supuesto, con aquello que tantas veces he leído de "es una película que homenajea la vieja escuela" o "es (directamente) de la vieja escuela". Que me expliquen a mí qué es esa vieja escuela, o qué entienden ellos como vieja escuela de terror, porque yo lo único que veo aquí es una película con una estructura terrible, mucho claroscuro, y mucho susto bobo y tensión barata que sí, desembocará en un final de mucha tela, pero bah, que eso parece el circo de las maravillas o la casa del terror de Madrid.


Otra cosa que se ha dicho de ella, tomándolo como una virtud, es que "es muy fiel a los hechos". Mirad amigos, poner como excusa a su desbarajuste argumental la fidelidad a lo que ocurrió en realidad es un argumento de mierda; si queríais veracidad, haber hecho un documental. Si habéis elegido película, por favor, sabed cómo montároslo.

The Conjuring es una película de la que no entiendo siquiera cómo ha podido interesar, pues tiene un argumento flojito (que ya hemos visto exorcismos hasta en la sopa) además de que crea su atmósfera de "cuidao ahí" a un ritmo ridículo. ¿Que saben mover la cámara y poner musiquita donde conviene? Sí, pero eso no la hace una obra maestra, la hace una película que deja verse, cargada de efectos que te distraen de su vacío en el resto de aspectos.

No me extraña que haya espectadores que se hayan sorprendido con ella porque hay gente que hace del cambio de look de Sergio Ramos lo mejor de su semana, lo que me sorprende es que amantes del género la hayan aceptado sin problemas, sin darse cuenta de que es una película más coja que Su Majestad el Rey, que parece más una producción de "lo mejor de antes" a manos de RTVE que una película de terror serio, que al fin y al cabo es lo que se quiso vender.

Por cierto que, aunque la historia de la familia ni tan mal, toda la historia de la muñeca, cinematográficamente hablando, me ha dado un repeluco pero de arcada. ¡Qué horterada, chica! Al que le haya gustado, pa él toda, que yo no quiero saber nada de esta cinta ni de las que vengan que se le parezcan. Ojete de dromedario para los Warren.