Perdonad la tardanza en la actualización del blog, no me gusta retrasarme pero he estado en las fiestas del orgullo en Madrid y ahora estoy de vacaciones en Gijón, así que no tengo tanto tiempo libre como solía, aunque tranquilos, que jamás os olvidaré.
Hoy, además, me apetece muchísimo escribir en Ojete Films, porque vengo a hablaros de una de las películas de mi vida, una película que empecé a ver siendo bastante pequeña, que habré visto unas diez o doce veces y que cada vez que la veo me gusta más y consigo sacarle más jugo. Se trata de una de las películas más famosas de los años 80, una de las comedias musicales más recordadas y una de las películas más aclamadas del famoso director John Landis. Con ustedes, The Blues Brothers.
Los Blues Brothers son un duo cómico nacido en el famoso programa estadounidense Saturday Night Live. Dan Aykroyd y John Belushi dan vida a Jake y Elwood, dos hermanos nacidos por y para la música. En esta película, escrita por el propio Dan Aykroyd en colaboración con el director, los Blues Brothers se enfrentan a una misión divina: Jake sale de la cárcel después de cumplir una condena por robo a mano armada y su hermano le va a recoger para llevarle a cumplir una de sus promesas: visitar el orfanato donde ambos se criaron. En esa visita se enteran de que el orfanato va a ser derribado por falta de dinero, y los hermanos se proponen salvar su hogar reuniendo a su antigua banda y dando un concierto que recaude el dinero que necesitan. Ambos se ponen enseguida manos a la obra porque saben que, estando en misión de Dios, nada les puede salir mal.La película cuenta con una banda sonora impresionante, que recoge lo mejor de la música negra norteamericana. Además, está plagada de cameos de grandes estrellas del nivel de Aretha Franklin o Ray Charles, que amenizan las extraordinarias aventuras de los hermanos con unos números musicales inolvidables.
Una película sin mayores pretensiones que ofrecer entretenimiento de calidad: tipos duros, persecuciones, tiroteos, buena música, buenos chistes y un reparto de lujo hacen que caigas rendido a los encantos de estos dos hermanos. Una película hecha para disfrutar, ideal para ver con colegas y no parar de bailar y cantar en cada momento musical.
En este último visionado he querido prestar más atención a la película "escena a escena", con el propósito de elegir mi momento preferido, y, la verdad, me ha costado demasiado. No hay ni una sola escena en esta película que no sea digna de admiración. No obstante y después de darle algunas vueltas he decidido que dos de mis escenas favoritas son la del restaurante "le compro a su hija" y la del club de country con todas sus actuaciones incluidas.Una película en la que todo es posible, totalmente imprevisible y absolutamente sorprendente, que siempre es mejor de lo que te esperas. Para mí, un gran recopetín de película que os recomiendo a todos los amantes de la comedia genial e irreverente.