Parece que Apatow es lo que lo peta ahora, pero a mí, la verdad, no me termina de conquistar. Me gusta el puntito friki de sus películas y me gusta que busque ir con sus comedias "un poco más allá", pero al final, yo creo, se queda todo el gozo en un pozo. En el caso de esta película, creo que parte de un planteamiento divertido, pues no es muy típico enconrtar a un tío que a sus cuarenta años sea virgen, aunque seguro que haberlos hailos, pero el desarrollo que sigue la trama es bastante previsible y el final... pues... bueno, titulándose como se titula la película, todos sabemos cómo va a terminar.
El personaje de Steve Carell creo que está bastante logrado, y consigue ganarse el afecto del espectador por su toque de inocencia, y por qué no decirlo, ternura. Además, la cara de tonto de Carell ayuda mucho a construir ese tipo de persona. Pero el séquito de personajes secundarios, que suele ser lo mejor en una comedia, a mí no me ha gustado un pelo. Están todos cortados por el mismo patrón y se diferencian bastante poco. Solo son tíos: con sus fiestas, con su porno, con sus chicas... Y aunque la película intenta profundizar un poco en alguno de ellos, realmente resultan bastante poco interesantes. Si tengo que destacar algún personaje más, casi me voy a los secundarísimos, y me quedo con Jane Lynch, que ya era así de machote antes de ser la entrenadora de las animadoras de Glee, y con Mindy Kalling, que hace siempre muy bien el personaje de exnovia, aunque yo siempre que la veo no puedo por menos de pensar en Kelly, su maravilloso personaje de The Office.La verdad es que me esperaba otra cosa de esta película, pero me he encontrado otra comedia regulera de la que solo pueden ser salvados un par de momentos. Entretenida sí, pero también puede ser entretenido buscar caras en el gotelé de tu habitación. Así que le doy un ojete de dromedario y me quedo tan ricamente.