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14 abr 2012

Balada Triste de Trompeta

La primera vez que vi esta película la verdad es que quedé muy conmocionada, y no era capaz de decidir si me había gustado o no, porque sin duda alguna esta peli te sorprende, es imposible esperarse un desarrollo así. Eso sí, con el paso del tiempo su regustillo seguía presente, y no ha tenido que pasar tanto tiempo para que haya vuelto a volver a verla y forjarme así, finalmente, una opinión.

Las ganas de un revisionado me vinieron cuando fui a ver Extraterrestre y volví a pensar en lo actorazo que es Carlos Areces. A mí me tiene loca, me parece uno de los mejores actores españoles que tenemos, y me encanta en todos sus papeles. (Por cierto, esta semana le he escrito una carta a Carlos Areces, por si queréis echarle un vistazo.) Y si en algo podemos estar todos de acuerdo, os guste o no os guste esta película, es que Carlos Areces hace un papelón. Pero increíble, increíble. En una sola película podemos verlo hacer de todo, y todo muy bien. Y lo mejor es que él no destaca por encima del reparto, sino que el resto de actores y actrices que le acompañan están totalmente a la altura.

¿Qué me decís de Antonio de la Torre? Otro actorazo, por cierto. Su interpretación en Balada Triste de Trompeta me parece merecedora de todas las alabanzas, porque junto con Carlos Areces estos dos monstruos de la interpretación consiguen realmente marcarse un "lo nunca visto". Quizás la que a veces me chirría un poquitín, aunque luego tiene otros momentos perfectos, es Carolina Bang, la que viene a completar el trío de la muerte en esta película.

Si algo me gusta realmente de Balada..., además de la historia tan potente que cuenta, es lo bien interpretada que está. Esa misma historia dejada de la mano de unos actores equivocados habría caído en picado, porque es tan sumamente rara que necesitaba de dos locos como estos protagonistas para que la cosa saliera bien. Y en mi opinión sale muy bien. Como ya os digo, al principio me costó un poquito tragarla, me dejó totalmente picuet, pero en esta segunda oportunidad, cuando ya sabía a lo que venía, he disfrutado... bueno, sí, he disfrutado mucho, pero también me he estremecido porque me atrevería a decir que esta es la peli más jevi de Alex de la Iglesia.

Desde el primer minuto de metraje la violencia explícita está presente. Pero bueno, más o menos el cine ya nos tiene muy bien acostumbrados a soportar tiros y sangre. Lo malo es que Balada Triste de Trompeta va más allá, toca todos los palos del amplio abanico de la violencia y logra sobrecoger. La película te tiene constantemente en tensión, intentando averiguar por dónde te van a caer los palos, y da pocos segundos de respiro, algunos con una puntilla de humor, eso sí, humor del de Alex de la Iglesia, que, cuanto menos, es especialito.


Dicen algunos que esta es la película que más acorde va con la personalidad de Alex de la Iglesia, la más arriesgada por ser su proyecto más personal. Pues madre mía, este señor debe de estar tocadísimo, porque está claro que una historia así solo puede salir de la cabeza de un loco. ¿Quién no se ha imaginado alguna vez un payaso con metralleta? Eso no me parece complicado. Lo realmente complicado es hilar una historia tan compleja, que toque tantos palos y que gire tan bruscamente, y que además convenza. Una trama como esta es realmente difícil de sostener, pero Alex lo consigue.

Al igual que me pasó la primera vez que la vi, sigo pensando que llega un momento en que la película se desinfla, justo antes de todo el lío final. Llega un momento en el que el espectáculo ha dado tanto que parece que ya no se puede esperar más, aunque de nuevo el final vuelve a sorprender, aunque ya no de la misma manera. La transformación de los protagonistas, en la mitad de la película, es tan asombrosa que creo que hace el final, aunque impactante, menos prodigioso.

Por cierto, no quería terminar de hablar sobre esta película sin ponerme de pié y aplaudir los alucinantes títulos de crédito que tiene la peliculita. Im-presionantes. Nunca he visto nada igual. Qué manera de sintetizar lo que luego será la historia a la vez que te pone en situación de lo que realmente fue el siglo XX español. Si algo bueno tiene Balada Triste de Trompeta, además de un guión muy potente, unas interpretaciones deslumbrantes y demás, es el recorrido tan particular, tan "intrahistórico" que hace por la España de mediados del siglo pasado.

Me alegro muchísimo de haber vuelto a verla porque ahora sí que creo que es una película que merece la pena, sobre todo si te gusta el cine español, porque es una película tan esencialmente española que como no valores un poquito lo que viene siendo la cultura patria no creo que puedas disfrutarla al máximo. Se lleva el copón de película, por supuesto.

28 dic 2010

Balada Triste de Trompeta

Almodóvar tiene la fama en este país, y hombre, yo creo que merecida. (Para ver lo mucho que me gusta Almodóvar pincha aquí). Pero en este país hay otros cineastas que también han sabido crear su propio universo y que nos regalan a los amantes del cine cada joyita que ya quisieran muchos. Es el caso de Alex de la Iglesia. A Alex lo conocí siendo también bastante pequeña, gracias a su peliculón El día de la Bestia. La verdad es que me pareció una película divertida, y me llamó la atención lo suficiente como para quedarme con el nombre del director. Esto hizo que me empezara a interesar por la filmografía de de la Iglesia, y así, me acerqué al cine (lo recuerdo como si fuera hoy) a ver La Comunidad, película con la que este director me ganó para siempre. Desde entonces no me pierdo una, y por eso esperaba con tantas ganas la llegada de Balada Triste de Trompeta a la gran pantalla.

Balada Triste de Trompeta prometía ya mucho antes de saber incluso de qué iba. Bueno, es que realmente no he querido saber de qué iba hasta que me he sentado en la butaca del cine, para que la película me sorprendiera, aunque claro, al final todo se acaba sabiendo y llegaron a mí comentarios de que si "es la mejor película sobre la guerra civil" de que si "payasos locos" de que si "la abuela fuma" y demás. Prometía, primero, por ser de Alex de la Iglesia. Prometía también por ser una visión de la guerra civil española y la dictadura franquista (tema taaan trallado en este nuestro país) desde los ojos (y las gafas) de Alex de la Iglesia. Prometía porque estaba protagonizada por Carlos Areces, uno de mis actores favoritos. Y prometía porque había ido recibiendo premios importantes que me hacían pensar que esto iba a ser el recopetín.

Las luces de la sala se apagan. Comienza el espectáculo. Sin casi poder creérmelo estaba asistiendo a uno de los mejores prólogos de la historia del cine. La primera escena ya me parece algo fuera de serie y estoy tan emocionada que no sé si reir o llorar. Y los títulos de crédito... ¡¡¡los títulos de crédito!!! Eso sí que es lo mejor que he visto yo en el cine en mi vida. De verdad os lo tengo que decir. Nunca, jamás, de los jamases, never, in my life, había visto unos títulos de crédito tan JODIDAMENTE MARAVILLOSOS como los que tiene esta película. Si en ese momento se acaba la película yo me levanto de mi asiento y salgo por la puerta del cine siendo la persona más feliz del mundo pensando que ya no me queda nada mejor que ver en esta vida.

Pero la película seguía, y había dejado el listón tan alto, tan alto, que no sé si fue ella o fui yo, pero a una de las dos nos dio un bajón tremendo. Aparecía Carlos Areces, por fin, y yo no lo estaba disfrutando. El bajón nos duró poco, pero tengo que reconocer que existió. La película volvía a coger fuerza y los nuevos personajes se iban quitando las capas de maquillaje para dejar entrever la verdadera historia de esta película: una historia de amor.

Desde mi punto de vista la película vuelve a coger fuerza según la va cogiendo Antonio de la Torre, o el personaje que interpreta, mejor dicho. Aunque fui al cine con todas mis esperanzas puestas en Areces, que tampoco decepciona, salí completamente alucinada por la interpretación de Antonio, que me recordó hasta a Michael Corleone poniendo ojos de loco cuando besaba a su hermano. También me sorprendió muy gratamente la interpretación (y las tetas) de Carolina Bang, que además de demostrar que está en forma físicamente demuestra que también lo está en su profesión, pues queda totalmente a la altura de otras consagradísimas como Terele Pávez (la Chus Lampreave de Alex de la Iglesia, y como Chus, siempre maravillosa) o Gracia Olayo.

Una vez vista, lo que puedo decir de Balada Triste... es que me ha impresionado muchísimo. Todavía no sé si para bien, o para mal, porque es una bizarrada tan grande que aún estoy decidiendo si es una locura maravillosa o una cosa grotesquísima. Aunque mi intuición femenina se inclina más hacia la locura maravillosa. Pero en el fondo de mi corazón yo sé que me ha gustado, porque... ¡si es que lo tiene todo! Historia de amor, que eso siempre, a las chicas, nos gusta; violencia, que eso siempre, a los que estamos taraos, nos gusta; humor, tristeza, nostalgia, ¡Franco!, ¡Raphael! (pronunciado rapael), una banda sonora cojonuda, una realización asombrosa, una fotografía correctísima, unos efectos especiales curradísimos, una dirección artística envidiable... y sobre todo, una buena historia, muy potente, que a nadie dejará indiferente.

Por cierto, ya que hablamos de todos sus valores cinematográficos y que los Goya están a la vuelta de la esquina, os hablaré de mis premoniciones. El año pasado quedé encantadísima con Celda 211 y le auguré ocho goyas, y ¡ocho goyas se llevó! Este año me la voy a jugar con Balada Triste de Trompeta, a la cual le auguro seis cabecillas del famoso pintor... ¡a ver si acierto!

Y poco más os cuento. Os recomiendo que os acerquéis al cine a disfrutarla porque yo creo que merece la pena verla. Yo le doy un altísimo copón de película y lanzo esta pregunta antes de terminar: ¿de qué famosa construcción madrileña se colgarán los protagonistas de la próxima película de Alex de la Iglesia? ¡Hagan sus apuestas!