Desde muy pequeña mi madre me educó en el amor a Leslie Nielsen. No es que ella lo idolatre, que igual me he explicado mal, pero al menos yo guardo el recuerdo de que a ella sus películas le hacían mucha gracia, y alguna me vi a su lado. La verdad es que "el hombre del pelo blanco" no es que sea gran santo de mi devoción, aunque reconozco que me gusta, mucho más que "el otro hombre del pelo blanco, el del padre de la novia", por ejemplo. Como cómico me parece bastante divertido, aunque siempre se ha caracterizado por hacer películas... que podríamos denominar muy chorras.
Pero eso no quiere decir que las películas muy chorras tengan que ser inferiores. Como bien decía al principio de este artículo, aunque no podemos considerarlas obras maestras del cine, a mí, al menos, sí me gusta tenerlas en cuenta. ¡Con lo que me gusta el humor absurdo, los chistes de pedos, las caídas tontas!
Lo que no le podemos negar a esta película es su valor histórico. Al igual que le pasa a mi madre, Agárralo como puedas y sus secuelas marcaron a toda una generación. Además, es tan simplona que ha envejecido perfectamente, pues los gags son tan básicos que nunca perderán su gracia. Aunque también es cierto que, aunque amada por muchos, también es esta una película detestada por otros que no soportan este tipo de humor.Yo, que soy muy tontuna, me parto con muchas de sus coñas. No obsatnte, no se puede negar lo evidente, y aunque tiene partes muy graciosas que ya casi son inolvidables, la película, como tal, no vale una mierda. Tiene el punto de ser una buena parodia, eso sí, del cine policíaco, tan de moda por aquellos años, y eso la hace un poco más interesante, pero no deja de ser, si la describimos en tres palabras, una película predecible, infantil, pero, al fin y al cabo, entretenida. Por eso yo le doy un ojete de monico, muy justico, muy justico, ya que aunque reconozco su valor y su aportación al humor, tiene ratos que se pasa de boba y a mí me llegó a resultar cargante.