28 ago 2010

Kika

Por alguna razón que no alcanzo a entender, me ha dado por ponerme a escribir sobre esta película un sábado a las nueve de la mañana. No, no vengo de empalmada, pero tampoco puedo prometer que lo que aquí se vaya a escribir merezca la pena, porque no son horas.

Ya hace mucho tiempo que, al igual que estoy haciendo ahora con Nolan, me propuse ver toda la filmografía de Almodóvar, porque aunque a muchos no os guste, Almodóvar es todo un artista, un director único, y, como mínimo, hay que tenerlo en cuenta. Después de haber visto todas sus películas, Kika se quedó como una de las que menos me había gustado. Pero el otro día, hablando con mi ya-no-amigo Alberto, salió el tema de cuál era la película de Almodóvar que menos nos había gustado, y cuando me oyó decir "Kika", se llevó las manos a la cabeza y dijo: "pero todas las noches se repite lo mismo" (que esto es una coña nuestra que todos los demás no vais a poder entender). Vamos, que se quedó Brittany Murphy.

Yo, que de Alberto, generalmente, me fio, me quedé un poco preocupada, y oye, como se han dado casos en los que he visto una película, me ha parecido la mierda, la he vuelto a ver y me ha parecido lo mejor, decidí darle a Kika una segunda oportunidad. ¡Qué bien hice! Porque vamos, Kika es una película maravillosa, que mezcla a la perfección lo mejor de los dos Almodóvares: el Almodóvar más cómico y gamberro y el Almodóvar más enrevesado y dramático. Pero además, tiene un toque pop, y cuando digo pop me refiero a popular, pero de pueblo, que te hace incluso pensar que los manchegos tienen el don especial de captar y absorber lo mejor de las señoras-que y de los gañanes que les rodean.


Algunos han calificado a esta película como la oveja negra de la filmografía de Almodóvar. Supongo que a esos les pasó como a mí, que solo la vieron una vez. Es verdad que no se puede comparar a Kika con las más grandes películas de este director. Kika no está a la altura de Todo sobre mi madre, por ejemplo, pero me atrevería a decir que Todo sobre mi madre sí tiene algo de Kika.

De nuevo, y como suele ser habitual en el director manchego, la protagonista es una mujer, un personaje que es tan grande que se come toda la película y cede su nombre a la misma. Kika es una maquilladora que un día conoce a un famoso escritor de novela negra con el cual tiene una aventurilla, aunque acabará con su hijo. Kika vive en el mundo totalmente surrealista que Almodóvar ha creado para ella, un mundo exagerado en el que lo peor del género humano sale a la luz, pero por la tele, en el programa de Andrea Caracortada, otro de los grandes personajes de esta película.

Aunque es verdad que la película es bastante pasajera, que no aporta demasiado al espectador, que no le hace reflexionar, sino que simplemente lo divierte, aunque de una manera bastante inmunda, creo que Kika tiene grandes momentos que, al menos yo, ya no podré olvidar, como esa entrevista a cargo de una señora-que o la minihistoria de Paul Vazo (no sé si se escribe así).

Vamos, que me ha encantado volver a verla porque he disfrutado mucho. Me he reído, me he dejado sorprender y he vuelto a admirar, de nuevo, la portentosa imaginación y el gran talento de uno de mis directores favoritos. He subido la nota de la película, por supuesto, y ya puedo decir que Kika es otro copón de película muy apetecible.

26 ago 2010

Following

Después de la experiencia tan maravillosa que viví con la última película de Nolan, Origen, decidí que había llegado el momento de prestar una atención especial a este director y echarle un vistazo a toda su obra cinematográfica. He decidido hacerlo por orden cronológico, así que, en primer lugar, he visto Following.

Following es la primera película de Nolan. La rodó con un presupuesto mínimo, con ayuda de sus amigos, en los fines de semana que tenía libres. La película narra una historia bastante interesante con sorpresa final incluída, la historia de un joven que quiere ser escritor pero necesita una inspiración para sentarse a escribir. Así, decide, simplemente, seguir a la gente que le llama la atención y observar sus vidas. Lo malo viene cuando te das cuenta demasiado tarde de que seguiste a la persona equivocada.


Al ser tan corta, apenas dura setenta minutos, la película pasa por el planteamiento, que es realmente interesante, demasiado deprisa. Los primeros minutos de esta película consiguen engancharte, pues generan un montón de preguntas y un montón de dudas que necesitan ser respondidas. Lo malo es que la historia enseguida cambia de rumbo para meterse en la vida del "seguido", que, no es que esté mal, pero hace descender el interés de la película.

Eso sí, si la valoramos en sus circunstancias, como primera obra de un director rodada como buenamente se pudo, entonces es cuando se convierte en una joya de la obra del ya consagrado director Christopher Nolan. Es también muy interesante ver cómo muchas de las cosas que luego serán muy importantes en sus siguentes películas ya están presentes en esta, simples detalles, pero muy curiosos.

En definitiva, yo diría que esta película es simplemente una película muy peculiar, que merece la pena ver si estás interesado en la trayectoria de Nolan, pero nada más. Por eso solamente se ha quedado en un ojete de monico.

24 ago 2010

28 semanas después

¿Después de qué? Se preguntarán algunos. Bueno, no sé si recordáis que no hace mucho hablamos por aquí de la película 28 días después, una de las películas de zombies más famosas de la última década. En esa película se cuenta cómo un grupo de ecologistas libera a unos monicos que estaban siendo utilizados para experimentos científicos. Pero esos monicos estaban un poco infectados, lo que provocó una epidemia en la ciudad de Londres de tal magnitud que, veintiocho días después, ya prácticamente no quedaba nadie vivo. Eso se nos cuenta en la primera película. En esta segunda vamos a saber qué ocurre veintiocho semanas después de que aquello pasase.

Al parecer, la epidemia ha devastado Londres y allí ya no queda nadie. El ejército de EEUU se ha hecho con la organización del lugar y va haciendo llegar, poco a poco, grupos de repatriados que huyeron del país o sobrevivieron al ataque zombie. Esta vez los protagonistas son una familia que se reencuentra en Londres. El padre había logrado sobrevivir por su cuenta en Inglaterra, pero sus hijos habían estado todo ese tiempo fuera del país y ahora volvían a casa para reencontrarse con su familia.

Pero claro, en una película de zombies, no todo podía ser bonito y feliz, y aunque el ejército había exterminado a todos los infectados, siempre queda alguno por ahí, y más en las películas, y ese uno que queda por ahí logra volver a transmitir el virus de la locura zombie, aunque de una manera mucho más bonita, y así se vuelve a sembrar el caos en Londres.


Esta segunda parte es mucho más zombie que la primera, me parece a mí. Hay mucha más acción, muchos más ataques, pero eso hace que la proporción en cuanto a historia o argumento sea inversa. Al gastar más tiempo en escenas repugnantes en las que se muestra cómo montones y montones de personas mueren a manos de los zombies o del ejército de EEUU, queda menos para profundizar en la historia que se está contando y que sería el hilo conductor de la película. Eso da como resultado una película más ágil pero menos profunda. Que no estoy diciendo que una película de zombies tenga que tratar temas trascendentales, pero siempre viene bien conocer por dentro a los personajes y reforzar la acción con algo de drama, que al fin y al cabo está muriendo gente, y eso creo que es el fallo más gordo en esta segunda parte.

No obstante, la acción de la película está muy cuidada y muy bien rodada. Fresnadillo, el director, reafirma el estilo de realización que ya será característico en las películas de zombies o en las películas con persecuciones terroríficas: mete muchos planos por minuto y confunde al espectador para hacerle entender cómo veríamos nosotros un ataque zombie desde dentro. Decían que el movimiento de cámara de Rec mareaba al espectador. A mí nunca me mareó, ni viendo la película en el cine ni en mi casa. Sin embargo, este modo de realización tan agitado y frenético de 28 semanas después sí consigue ponerme la cabeza un poco loca.

Además, a esta película hay que concederle muchas licencias. Nos presenta una historia de zombies totalmente realista, y realmente consigue hacerte creer que el ataque puede ser posible, pero luego falla en el modo de resolver las situaciones más cotidianas, y de este modo, el espectador se tiene que tragar sucesos bastante imposibles como reencuentros fortuitos, distancias insalvables o gases que matan a unos sí y a otros no según nos venga mejor para la historia. Por otro lado, el final también es otro de los grandes errores de esta película. Resuelve el argumento principal de una forma bastante... rara y conveniente y luego nos abre una nueva historia a modo de continuará, que, por cierto, espero que no continúe.

Toda la originalidad que presentaba la primera parte se ha perdido en esta segunda, que lo único a lo que ha llegado es a ser una película meramente entretenida que no aporta nada nuevo. Lo único destacable es el trabajo de realización y también la banda sonora, muy bien elegida y muy bien colocada en la película. Y como esta historia nació gracias a unos monetes, para que el todo salga redondo la voy a calificar con un ojete de monico, pero, dado el caso, de monico zombie.

18 ago 2010

Los Mercenarios

No me digáis cómo, pero cuando vi el trailer de esta película, no hace mucho, me entraron unas ganas irrefrenables de verla, y no he parado hasta conseguirlo. Tampoco ha sido difícil, bastó con decirle a mi padre: "¿Vamos al cine a ver una de Stallone?". Y al cine que nos fuimos padre e hija ayer por la tarde a ver la vuelta a las pantallas de todos estos piltrafillas.

Nunca jamás había visto una película de Stallone. Ni protagonizada, ni producida, ni dirigida ni nada. Me he ido librando de todos los Rambos, de todos los Rockys, y ni siquiera he visto, aunque a veces mi pica la curiosidad, la segunda parte de Fiebre del Sábado Noche. Pero vamos, que por Stallone no iba a ver la película. La verdad es que cuando vi el trailer de Los Mercenarios, y de repente lo ví a él, al más grande, a Arnold Schw... Chuacheneger (mucho más fácil)... no pude resistirme. Tenía que volver a ver a Chuache en una pantalla de cine. Se me había vuelto a encender esa pasión que en mi juventud sentí por el austriaco musculitos que más lejos ha llegado en el mundo de la política mundial sin que ningún judío haya perecido en su camino a lo más alto.

La película no da más de lo que yo me esperaba. Tal vez para todos los fanses de las grandes figuras del género de acción, volver a ver tanta figuaza pueda produccir mucha satisfacción. Lo entiendo. Pero a mí no me pasaba eso. Yo iba a ver la película esperando muchas tortas y muchas bobadas. Y las obtuve. Más bobadas que tortas, por cierto, y eso que tortas hay para repetir por si alguno se queda con hambre. Eso sí, tampoco es que me haya parecido la película más entretenida del mundo. Las escenas de acción están bastante bien, el argumento de la película... pues bueno, no le vamos a pedir peras al olmo, pero algo falla, y yo creo que es que esta película es tan simplona y tiene tan poco remarcable, reparto aparte, que aburre. Yo llegué a mirar el reloj en un par de ocasiones esperando a que cada vez faltase menos para poder decir "pues ya está, ya la ví", y pasar página.

Tengo los dedos tan gordos que no soy capaz de cerrar la mano

Lo mejor de la película son las gracietas autorreferenciales que se hacían de vez en cuando unos a otros. En la película había bastante buen rollo, y eso consigue traspasar la pantalla. Además, que gente como Stallone and company se junte para hacer una peli y encima sepan qué es exactamente lo que están haciendo y puedan reirse de ello le da otro toque a la película, más divertido y macarrilla, y sobre todo, más mítico. Dicen los entendidos que eso es lo que le falta a El Equipo A. A mí, lo que más me gustó fue la BSO, que me recordaba mucho a Terminator, y también el poder ver en el cine a uno de mis actores de series favorito, David Zayas, que en Los Mercenarios hace de dictador puesto por EEUU, y, por lo tanto, malo malísimo.

Porque al fin y al cabo, y como siempre, eso es Los Mercenarios, una película en la que los malos guays luchan contra los malos malísimos e... imagináos el final. Eso sí, hay una gran sorpresa final que yo me llevaba temiendo toda la película (CUIDADO, SPOILER) y es que hay un personaje femenino que atrae mucho al personaje de Stallone... y... yo pensaba para mis adentros... por favor... podía ser su abuelo... que no se besen apasionadamente, que no haya escena de sexo... y no, afortunadamente, no se enamoran, sólo se hacen amigos y se despiden con un gran abrazo. Vamos, que la sorpresa es que el abuelo hinchado y operado y la jovencita guapa no terminan enrollándose, gracias a dios. (SE ACABÓ EL SPOILER).

Total, que esta película no es más que una juerga entre actores que ya no son lo que eran pero que quieren seguir siéndolo, y nosotros, el público, se lo permitimos porque los miramos, unos, con ojos de nostalgia, y otros, con los mismos ojos con los que ves un reportaje de España Directo de abuelitos que a sus tropecientos años siguen montando en bici, yendo a clases de baile, o ganando concursos absurdos. Muchos tiros, muchas explosiones, muertos por todas partes, chorradazas como pianos y... se acabó. ¿Para qué queremos más? Eso sí, la película, para no ser tan superficial, también tiene su parte dramática... ¡y menudos dramas! De hecho, eso ha sido lo que más me ha gustado dentro del guión, más que las gracietas, que cada mercenario tenía sus propias preocupaciones que eran relatadas en diferentes momentos de la película mientras la banda sonora acompañaba con sus melodías la intensidad de esas palabras: que si uno tenía una oreja mal, que si a otro le había dejado la novia, que si otro iba al psiquiatra, que si otro era muy bajito... ya sabéis, preocupaciones de hombres.

Aunque me he pensado mucho la nota que iba a darle esta película, porque me parecía tan mala como buena, finalmente me he decidido por dejar en un empate el lado chungo y el lado memorable y darle un aprobado justito, o sea, un ojete de monico.