13 ene 2011

Una casa de locos

El título en español de la película de la que vamos a hablar hoy es la mierda, así que mejor os digo cómo se llama en la versión original, que me parece un título mucho más elegante. La película que hoy nos ocupa se llama L'auberge espagnole, y es una película sobre un chico francés que se viene de erasmus a España. Y ya está, no tiene más, porque es que solo va de eso. La película arranca cuando el protagonista decide pedir la beca, se desarrolla cuando se viene a España y empieza a conocer nuestra preciosa cultura, y termina cuando el chico se vuelve a Francia.

Yo no me fui de Erasmus en mi momento porque no lo consideré oportuno, y tampoco me ha llamado nunca demasiado la atención ese tipo de beca, aunque creo que tiene una parte muy buena y es que acabas aprendiendo casi a la perfección otro idioma, que eso siempre es de valorar; por eso, de primeras, esta película también me llamaba bastante poco. Pero L'auberge espagnole, y sobre todo, su protagonista, Xavier, me fueron conquistando a medida que pasaban los minutos y que las anécdotas se iban sucediendo, y de alguna manera también conseguía sentirme identificada con sus sentimientos y sus vivencias, así que acabé enganchada deseando saber qué más cosas le sucedían a este francesito en tierra extraña.

Llegué a esta película, de la cual ni había oído hablar, buscando la filmografía de Kevin Bishop, uno de mis amores platónicos de la infancia, protagonsita de una de mis películas favoritas de entonces, de la que hablé por aquí hace poco, Los Teleñecos en la Isla del Tesoro. Había oído que este chico ahora ya era mayor y lo estaba petando en Inglaterra y quería saber qué más cosas había hecho y, sobre todo, si seguía igual de buenorro. Y sí, sigue guapísimo.

La película tiene una segunda parte, que es la vuelta a España, cinco años después, del protagonista. Me gustaría verla, y de hecho, voy a hacerlo, porque ya os digo que esta primera me ha acabado gustando bastante. Me gusta cómo trata la cultura española vista desde fuera, me gusta por ser representación de la multiculturalidad, me gusta porque trata sobre jóvenes y sobre las cosas que le ocurren a los jóvenes, y me ha gustado, sobre todo, porque es bastante divertida. Por eso he decidido ponerle un copón de película, y por supuesto, os recomiendo su visionado. ¡Eso sí, vedla en versión original, que doblada pierde una gran parte de su gracia!

11 ene 2011

¡Ya están aquí los nominados!

Léase el título en un sentido no literal, porque lo que está aquí es la lista de los nominados a los Goya de este año, no ellos mismos, presentes aquí en mi habitación mientras escribo estas palabras.

Lo primero que me gustaría decir al respecto, después de haberle echado a la lista un vistazo general, es que echo de menos a muchos títulos y echo de más a alguno que otro. Para empezar, Todo lo que tú quieras ha pasado totalmente desapercibida, cuando creo que ha sido, desde mi punto de vista, la mejor película española del año. La dirección y el guión de Achero Mañas me parecieron asombrosos, y qué decir de la interpretación de Juan Diego Botto. ¡Y habiendo una niña! ¡Que las niñas son muy de estar nominadas a actriz revelación! Pues nada, parece ser que a los sabios del cine de este país se les ha olvidado esta película.

También me ha dolido un poquito no encontrarme ni un solo rastro de Carne de Neón, o No Controles. Parece que la comedia sigue siendo castigada en este país, y ya no digo que me esperase una nominación a mejor película, pero sí confiaba en que, por ejemplo, Julián López tuviera una nominación a actor revelación por No Controles.


Las primeras conclusiones que saco después de ver la lista de nominados es que tengo que ver También la lluvia este fin de semana sin falta, para poder hacer mi quiniela cuanto antes. Estoy segura de que es una gran película, pero no puedo hablar de ella sin haberla visto.

Me he quedado un poco sobrecogida con tanta nominación en la misma categoría para las cuatro favoritas: Balada Triste de Trompeta, También la lluvia, Pa negre y Buried. Me alegro un montón de que se reconozca el gran trabajo que han hecho Rodrigo Cortés y todo su equipo para sacar adelante una película tan complicada como Buried, que se merece unas cuantas (iba a decir estatuillas, pero eso son los Oscars) cabecillas de pintor maño, pero me he quedado un poco impactada pensando: ¿Este año solo se han estrenado estas cuatro películas?

En cuanto a las candidaturas para los guionistas, la verdad es que me encuentro un poco confundida, es la categoría en la que más me va a costar decidirme por un ganador, sobre todo en el guión adaptado, estando por ahí Habitación en Roma, que a mí me pareció un ojete de dromedario. Lo que sí tengo claro es que Balada Triste de Trompeta se merece el Goya a la mejor música original, porque era una auténtica pasada.


Y poco más, queridos. ¿A vosotros qué os ha parecido la lista de nominados? A mí de primeras me ha dejado un poco descolocada, pero supongo que con el tiempo la iré aceptado. Ya colgaré por aquí mi quiniela en unos días.

9 ene 2011

No Controles

¡Que alegría me da celebrar la entrada NÚMERO 100 de este, vuestro blog (aunque mío al fin y al cabo) con una película tan especial como No Controles! Sin casi darme cuenta parece que mi propósito de pasarme al mundo del bloggeo ha dado resultado, pues aquí estamos, OjeteFilms y yo, ilusionados y entusiasmados por seguir haciéndoos de reir, que es lo que más nos gusta (después del cine, claro).

Parece que Borja Cobeaga y Diego San José (y eso que este segundo es, al menos, resultón) debieron de pasar una juventud muy dura en lo que a asuntos del amor se refieren, porque con su segunda película ya queda bastante claro con qué tipo de personaje le gusta a estos dos que nos sintamos identificados. O a lo mejor es porque todos, en el fondo, cuando estamos enamorados nos volvemos patéticos.

El protagonista de No Controles ya no es un pagafantas. Yo diría que está en una situación peor, porque supongo que es mucho más duro haber tenido a la persona de la que estás enamorado y haberla perdido que no haberla tenido nunca. Sergio es un triste te de tres pares de cojones, si me permitís decirlo, y gracias a esa tristeza ha perdido a la chica de la que estaba enamorado, y lo más triste es que va a dedicar la noche de Nochevieja, aprovechando las circunstancias tan peculiares que presenta dicha noche, a intentar recuperarla a base de tristezas, algunas de ellas salidas de la mente del, sin duda alguna, mejor personaje del año, y parte del lustro: Juan Carlitros.


Como doy por hecho que todos habéis visto y si no, vais a ver esta película porque si no estaréis dejando pasar un peliculón de los que se ven pocos, vamos a ir directamente a lo bueno, al descojone. Y es que Julián López, con su cara de tonto y sus dientes torcidos se come al guapísimo y preciosísimo, y monísimo y tienes-una-sonrisa-que-te-comía-toda-la-pollísimo Unax Ugalde. ¿Qué sería No Controles sin Juan Carlitros? Una mierda, las cosas como son, porque lo que es la historia en sí de esta película, tampoco es para tanto, lo que la hace ser el no va más son sus personajes. Julián López lo peta tantísimo en esta película que ya le pueden empezar a caer premios porque si no, yo no sé entonces qué es la justicia divina. Que sí, que siempre hace el mismo personaje, de tontico y de payasete, pero señores, no hay nadie que lo haga mejor. Una mirada de Julián López es capaz de desatar la mayor de las carcajadas, y No Controles es grande gracias a ese personajazo.

La verdad es que el resto de actores está muy bien y da mucho gustico ver ya a tantas caras conocidas relacionadas directamente con cualquier cosa que tenga que ver con Cobeaga, pero vamos, que hay que dar gracias a los dioses de que haya nacido un personaje como Juan Carlitros, y desde este blog deseamos un futuro spin-off.

Cobeaga y San José vuelven a demostrar que hay otra comedia en este país y que no hace falta enseñar tetas para hacer comedia española. Espero que esta pareja de creadores dé a luz otras muchas joyitas como las que ya llevan a sus espaldas porque película que hacen, copón de película que se llevan. Y, para terminar, como diría Juan Carlitros: ¡A tope con el descojone!

6 ene 2011

Hedwig and the Angry Inch

La primera película del 2011 se ha hecho de rogar, pero es que, ya sabéis lo que dicen, lo bueno siempre se hace esperar, y esto de lo que vamos a hablar hoy es muy, pero que muy bueno.

La primera vez que vi Hedwig and The Angry Inch quedé tan impresionada por sus canciones que apenas presté atención a todo lo que se escondía detrás de cada escena. La banda sonora ya es una bomba por sí misma, pero Hedwig no es una cantante, el personaje va más allá del espectáculo, y eso, sin yo quererlo, lo estaba pasando por alto. Después de más de año y medio escuchando ininterrumpidamente su música, canciones tan especiales como The Origin of love, o tan desgarradas como Angry Inch, pensaba que volver a ver la película no tenía tanto sentido, pues lo mejor ya lo tenía a mi disposición, cuando quisiera, en mi mp3, pero algo me recordó lo sorprendente que había sido descubrir esta película por primera vez, y así, me decidí por fin a verla de nuevo.

Esta no es una película muy conocida, así que os contaré un poco sobre el argumento. Hedwid es una mujer, el resultado de muchos años de estímulos y experiencias. Cuando nació le pusieron Hansel, pero el mundo logró cambiarla y convertirla en una estrella de rock, una gran artista con mucho que contar pero que en el fondo, como nos pasa a todos, solo quiere sentirse querida. Para casarse con su primer amor se sometió a una operación de cambio de sexo fallida, y así nació su angry inch. Hedwig y su angry inch, en esta película, lucharán por el reconocimiento que Hedwig siempre se ha merecido, tanto en lo personal como en lo profesional.

Junto a Hedwig, el espectador conoce también a John Cameron Mitchell, su creador, su intérprete y el director de esta película. Y, sin duda alguna, uno de mis artistas contemporáneos preferidos. Ni Hedwig ni Cameron Mitchell pasan nunca desapercibidos. Son, personaje y persona, dos almas con una fuerza increíble y con unas ganas de comunicar que trascienden la pantalla. Las películas de Mitchell son siempre especiales, pero para mí, esta siempre será la mejor, por haber sido también la primera, tanto para él como para mí.

Espero que ver esta película se convierta para mí en una tradición, sería bonito que fuera, para siempre, la primera película de cada año, porque tiene todo lo que una buena película, una buena historia, y, por qué no, una buena vida, pudiera desear: amor, una buena banda sonora, momentos divertidos, momentos tristes y muchas ganas de vivir. Recopetín de película para Hedwig.