Vaya movidas más chungas se están montando los guionistas de Weeds. Aunque ya la serie empezaba bastante bien la verdad es que temporada tras temporada consiguen hacer un más difícil todavía y encima llevarlo a cabo con éxito. Si ya la cuarta y la quinta temporadas de esta serie se metían en camisas de once varas, aunque más o menos iban saliendo del paso, la sexta es el no va más, el triple salto mortal hacia atrás sobre la piscina de tiburones, y lo peor/mejor de todo es que la temporada funciona de lujo y te deja con unas ganas de más que casi te quitan las ganas de vivir.
Empecé a ver Weeds como suelo empezar a ver la mayoría de las series, por ver qué tal. Y hombre, la serie me pareció muy entretenida. Con el paso de los capítulos me fui enganchando a ella y la verdad es que en cuanto terminó la primera temporada me pude considerar oficialmente enganchada, porque si algo tiene Weeds es unos finales de temporada que te dejan toa loca.
Después de tooooodas las aventurillas que la familia Botwin ha tenido, después de la de kilómetros que han recorrido, de la de casas en las que han vivido, la sexta temporada consigue renovar nuevamente el repertorio de giros de guión de esta peculiar familia y los pone en la carretera, a la fuga, después de que Shane hiciera de las suyas y se convirtiera en un personaje totalmente nuevo y totalmente guay.
Esa es una de las cosas que más me gustan de Weeds, que todos sus personajes son alucinantes, y que todos los nuevos personajes también lo son. Aunque tengo que reconocer que por Nancy siento un verdadero amor-odio, porque en general la odio a muerte aunque luego de vez en cuando me doy cuenta de que la valoro y le tengo algo de cariño, el resto de personajes principales es de lo mejorcito, empezando por los hijos que cada vez están más follables, pasado por los mafiosillos que dan un repeluco del bueno y terminando por el cuñado, Andy, que es mi favorito.
Esta sexta temporada me ha parecido alucinante. Casi me atrevería a decir que es la mejor. Generalmente yo suelo ver las series mezlcadas, viendo cada día un episodio de cada una, no soy de sentarme y decir: hala, esta tarde, Weeds, y tragarme una temporada entera (que se podría hacer porque como los capítulos duran media hora y son temporadas de trece capítulos...). Y así la he ido viendo, alargándola en el tiempo, combinándola con otras series... pero con esta temporada me ha sido imposible llevar ese ritmo, y en tan solo tres días me la he ventilado, porque cada capítulo era todavía más fuerte que el anterior y cada vez las cosas se complicaban más, y yo moría por saber qué coño iba a ser de esta familia, que además, ha tenido un final de lo más inesperado y sorprendente.
Estoy deseando continuar con la séptima temporada, pero no lo haré. Porque yo soy así de masoca. Las series se conciben para tener sus parones, para crear su tensión, para dejarte con ganas de más, y a mí también me gusta disfrutar de eso. Así que aunque esta temporada me haya dejado con unas ganas locas de empezar con el primer capítulo de la séptima temporada ahora mismo, me esperaré y dedicaré mi tiempo a otras series que también se merecen mi atención.
Por si alguien no conocía Weeds o nunca le había llamado la atención, yo os voy a recomendar que la veáis. Me parece de las mejores series que yo he visto. En general es muy divertida pero también tiene mucha miga. Aunque hasta ahora solo había considerado a esta serie como una buena serie sin más ahora tengo que reconocer que con esta sexta temporada la serie sube hasta el recopetín de serie. A ver si la séptima se mantiene al mismo nivel.
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16 jul 2012
Weeds (6º temporada)
19 nov 2011
Misfits (1º temporada)
Mira que me habían dicho "esta serie es lo max factor, te va a encantar" un montón de veces, pero oye, que yo iba dejando la vida pasar y como quien oye llover. Eso sí, he tenido ganas de verla desde que supe de ella, y ya fue hace dos años, pero que no me daba a mí por ponerme, que yo soy así de siempre, tardo un montón en ver las cosas que quiero. Eso sí, ha sido verla, y mancantao. Me he visto la temporada en dos tardes (que tampoco tiene mucho mérito porque son seis capítulos) Estoy maravillada con esta serie, y ya no os digo nada con Nathan.
Porque Nathan es el mejor... ¡menudo personajazo! Es como el colmo de todas las cosas que yo jamás querría para mi hijo o para mi pareja, incluso, pero no puedo sino quererle. La verdad es que Misfits es lo que es por sus personajes, porque por el argumento tampoco es que me parezca para volverse loco (dentro de lo bueno que es). Quiero decir que el gran acierto de esta serie es hacernos amar con locura a un grupo de fracasados a los que detestaríamos en nuestra vida corriente (yo al menos sí, no creo que me llevase con un freak como Simon, con una putona como Alisha, con un chulo insoportable como Nathan, con una chunga como Kelly o con un negro). (Es broma, que luego os lleváis las manos a la cabeza. De hecho, el negro, el pobre, es el más normal, o al menos por ahora). Sin embargo los veo en esta serie y me parecen los tíos más alucinantes del universo, y además, en tan pocos capítulos, les he cogido un cariño terrible. Lo cual hace, claro está, que ahora esté enganchadísima, porque yo siempre me suelo enganchar a las series a través del amor, es decir, me enamoro de un personaje y automáticamente ya necesito saber qué es de su vida, pero si me pongo una serie y no me gusta ningún personaje, entonces nada, no me gusta la serie, a no ser que tenga un guión tan cojonudo que la aguante como buenamente pueda, o sea Compañeros y la vea por pura nostalgia.
La verdad es que me da un poco de rabia ver este tipo de series y pensar en por qué nuestras empresas audiovisuales jamás harán productos como este. Pero bueno, el debate de "es que el público español es así" ya lo he sufrido tantas veces que me resignaré y seguiré importándome series de países extranjeros.
Por si alguno no sabe absolutamente nada de esta serie, os diré cuatro apuntes que espero que os piquen lo suficiente como para darle una oportunidad: la serie va sobre un grupo de jóvenes que están cumpliendo condena por sus delitos (cada uno el suyo) haciendo trabajos para la comunidad de esos de limpiar paredes y ayudar a los mayores, y un día hay una tormenta muy rara y acaban todos con superpoderes. Cada uno con uno diferente. Con esta premisa podría parecer que estamos ante los Cuatro Fantásticos o algo así, pero nada que ver. Aunque evidentemente la serie tiene su punto de ciencia-ficción y fantasía, no van por ahí los tiros. Los poderes casi se convierten en una mera excusa para conocer a un grupo de personas que ya son, para mí, inolvidables.
La verdad es que estos británicos se montan unas series cojonudas... ¡qué envidia! Lo mejor de esta serie es que tiene una base de guión alucinante, que luego se vuelve ya la rehostia con unos actores tan bien escogidos y una dirección, fotografía y montaje tan característicos.Y la música, la música. Bueno, es que no tiene un detalle mal escogido.
Una serie muy recomendable para todos aquellos que os llamáis seriéfilos. Es imposible que os decepcione. Y, si además, como me pasa a mí, os encantan las series de adolescentes, entonces IMPRESCINDIBLE. Esta primera temporada me ha encantado y me ha dejado con muchísimas ganas de más, sobre todo después de ese final. Así que recopetín de serie para ella y... ¡a ver qué pasa con la segunda!
Porque Nathan es el mejor... ¡menudo personajazo! Es como el colmo de todas las cosas que yo jamás querría para mi hijo o para mi pareja, incluso, pero no puedo sino quererle. La verdad es que Misfits es lo que es por sus personajes, porque por el argumento tampoco es que me parezca para volverse loco (dentro de lo bueno que es). Quiero decir que el gran acierto de esta serie es hacernos amar con locura a un grupo de fracasados a los que detestaríamos en nuestra vida corriente (yo al menos sí, no creo que me llevase con un freak como Simon, con una putona como Alisha, con un chulo insoportable como Nathan, con una chunga como Kelly o con un negro). (Es broma, que luego os lleváis las manos a la cabeza. De hecho, el negro, el pobre, es el más normal, o al menos por ahora). Sin embargo los veo en esta serie y me parecen los tíos más alucinantes del universo, y además, en tan pocos capítulos, les he cogido un cariño terrible. Lo cual hace, claro está, que ahora esté enganchadísima, porque yo siempre me suelo enganchar a las series a través del amor, es decir, me enamoro de un personaje y automáticamente ya necesito saber qué es de su vida, pero si me pongo una serie y no me gusta ningún personaje, entonces nada, no me gusta la serie, a no ser que tenga un guión tan cojonudo que la aguante como buenamente pueda, o sea Compañeros y la vea por pura nostalgia.
La verdad es que me da un poco de rabia ver este tipo de series y pensar en por qué nuestras empresas audiovisuales jamás harán productos como este. Pero bueno, el debate de "es que el público español es así" ya lo he sufrido tantas veces que me resignaré y seguiré importándome series de países extranjeros.
Por si alguno no sabe absolutamente nada de esta serie, os diré cuatro apuntes que espero que os piquen lo suficiente como para darle una oportunidad: la serie va sobre un grupo de jóvenes que están cumpliendo condena por sus delitos (cada uno el suyo) haciendo trabajos para la comunidad de esos de limpiar paredes y ayudar a los mayores, y un día hay una tormenta muy rara y acaban todos con superpoderes. Cada uno con uno diferente. Con esta premisa podría parecer que estamos ante los Cuatro Fantásticos o algo así, pero nada que ver. Aunque evidentemente la serie tiene su punto de ciencia-ficción y fantasía, no van por ahí los tiros. Los poderes casi se convierten en una mera excusa para conocer a un grupo de personas que ya son, para mí, inolvidables.
La verdad es que estos británicos se montan unas series cojonudas... ¡qué envidia! Lo mejor de esta serie es que tiene una base de guión alucinante, que luego se vuelve ya la rehostia con unos actores tan bien escogidos y una dirección, fotografía y montaje tan característicos.Y la música, la música. Bueno, es que no tiene un detalle mal escogido.
Una serie muy recomendable para todos aquellos que os llamáis seriéfilos. Es imposible que os decepcione. Y, si además, como me pasa a mí, os encantan las series de adolescentes, entonces IMPRESCINDIBLE. Esta primera temporada me ha encantado y me ha dejado con muchísimas ganas de más, sobre todo después de ese final. Así que recopetín de serie para ella y... ¡a ver qué pasa con la segunda!
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8 sept 2011
The Office (5º temporada)
De nuevo vengo aquí a hablaros y a recomendaros por enésima vez mi sitcom favorita. Me puse por fin a ver The Office por un cúmulo de casualidades y qué contentica estoy de haberlo hecho, porque ninguna serie ha conseguido hacerme sentir y hacerme reír como lo ha hecho esta.
Espero que todos estéis al tanto de esta serie, pero por si acaso queda por ahí alguno que todavía no sabe de qué va esto (aunque el título es bastante concreto) os diré en unas líneas qué es lo que pasa: Michael Scott es el director de una sucursal de una empresa de papel en una pequeña ciudad del norte de Estados Unidos. Él es un apasionado de los negocios... y de muchas otras cosas, pero sabe que por encima del trabajo está la diversión y las relaciones personales, y por eso trata de hacer que cada día en su oficina sea diferente. Los trabajadores de esa oficina son unos mártires los pobrecicos, porque tienen que aguantar a diario todas las idas de olla de su jefe sin rechistar demasiado.

En esta quinta temporada los guionistas consiguen liarse más aún la manta a la cabeza y nos regalan una serie de anécdotas inolvidables, como la trama de la nueva empresa de papel que Michael decide abrir. La vuelta de Ryan también es de agradecer, aunque sin duda, la gran historia la llevan Jim y Pam (sí, llamadme romántica, pero es que a mí Jim me tiene loca).
Lo que más me gusta de esta serie es, sobre todo, los buenos ratos que me hace pasar. Entiendo que el humor no sea para todos los públicos, pero realmente es este un tipo de humor que encaja a la perfección conmigo. The Office es una serie que ha conseguido impresionarme prácticamente en cada capítulo, mientras me ha hecho reír a carcajadas a la vez que me ha emocionado. Con The Office he conseguido llorar de la risa y llorar de pena y alegría con sus personajes, porque realmente sus personajes están llenos de vida y aunque puedan parecer exagerados logran plasmar perfectamente los sentimientos cotidianos de cualquiera de nosotros.
Del recopetín de serie todavía no ha logrado bajar esta serie. De hecho, cada vez me gusta más, aunque no le puedo poner una calificación más alta porque no la hay. De verdad os recomiendo que le deis una oportunidad. Es una serie en la que cuesta entrar, a mí me costó la primera temporada entera, pero realmente ha merecido la pena la experiencia.
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29 abr 2011
Friends (la serie completa)
Desde que descubrí Friends (que no fue hace tanto, no os creáis) todavía no he sido capaz de desengancharme de esta serie, aunque creo que ya va siendo hora de dedicarle mi tiempo a otras series, porque esta es la cuarta vez que me la termino, y yo creo que cuatro veces ya son suficientes, al menos por ahora. Seguramente dentro de unos años me entre la nostalgia y quiera volver a verla, pero voy a romper ahora mismo con mi tradición adquirida no hace tanto de "no parar nunca de ver Friends" y así continuar con mi vida.
Y es que Friends, además de una gran sitcom, siempre me ha parecido una serie de la que podía aprender muchísimo, por eso no dejaba de verla, porque en cada visionado aprendía algo diferente. Además de que, claro, me encantaba. Los chicos de Friends ya son casi como parte de la familia, han pasado un montón de momentos a mi lado y yo los he pasado al suyo, lo que ha hecho que les haya cogido tanto cariño que incluso cuando veo a esos actores haciendo otras cosas me siguen pareciendo entrañables. Y pongo un ejemplo muy claro: mira que Jannifer Aniston está haciendo pelis de mierda últimamente, que se ha encasillado la pobre en la comedia romántica vomitiva, pero nos da igual. La queremos. Es Rachel. Es así.
Hasta hace poco tiempo proclamaba sin miedo a equivocarme que Friends era la mejor sitcom de la historia. Bueno, no he visto todas las sitcoms del mundo, de hecho, ni siquiera he visto Seinfeld, cosa que a algunos les parecerá bochornoso, y es verdad que ahora The Office ocupa un puesto muy grande en mi corazoncito de las sitcoms, y que The Office ha conseguido desbancar a Friends en este título, pero también es verdad que éstas son series que juegan cada una en ligas diferentes. The Office me ha cautivado por su nueva forma de hacer humor, pero Friends, dentro del concepto más clásico de la sitcom, me sigue pareciendo lo mejor.
Pero vayamos a las novedades. ¿Qué ha supuesto para mí este cuarto y último (por ahora) visionado de la serie? Pues para empezar, he visto la serie después de terminar un master de guión. Si antes la veía solo por puro entretenimiento, ahora he podido fijarme en un montón de cosas que me ha hecho apreciarla todavía más. Por otro lado, también, en este cuarto intento, he conseguido darme cuenta de que Ross sigue siendo el personaje que menos me gusta, pero David Schwimmer me parece, sin duda alguna, el mejor actor de los seis. También de esta vez he conseguido sacarle más jugo a Phoebe y darme cuenta de que me siento más identificada con ella de lo que yo misma podía imaginar. Eso no sé si me alegra o me disgusta, pero ahí esta.
Y nada más, me da un poco de pena aparcarla, pero creo que va a ser lo mejor para las dos. Ella reposará y hará que cuando vuelva a retomarla haya olvidado ya muchas cosas y así me vuelva a parecer maravillosa y yo dedicaré mi tiempo a otras series que son de obligado visionado, tales como Spartacus, The Walking Dead, Misfits, Buffy Cazavampiros... y puede que hasta me anime y me ponga con Cómo Conocí a vuestra Madre, aunque la veré por verla, porque sé de sobra que la madre es Lilly. Así que nada, ahora ya puedo decir que Friends y yo ¡estamos tomándonos un descanso! Ah, por cierto, la nota no cambia: recopetín de serie.
Y es que Friends, además de una gran sitcom, siempre me ha parecido una serie de la que podía aprender muchísimo, por eso no dejaba de verla, porque en cada visionado aprendía algo diferente. Además de que, claro, me encantaba. Los chicos de Friends ya son casi como parte de la familia, han pasado un montón de momentos a mi lado y yo los he pasado al suyo, lo que ha hecho que les haya cogido tanto cariño que incluso cuando veo a esos actores haciendo otras cosas me siguen pareciendo entrañables. Y pongo un ejemplo muy claro: mira que Jannifer Aniston está haciendo pelis de mierda últimamente, que se ha encasillado la pobre en la comedia romántica vomitiva, pero nos da igual. La queremos. Es Rachel. Es así.
Hasta hace poco tiempo proclamaba sin miedo a equivocarme que Friends era la mejor sitcom de la historia. Bueno, no he visto todas las sitcoms del mundo, de hecho, ni siquiera he visto Seinfeld, cosa que a algunos les parecerá bochornoso, y es verdad que ahora The Office ocupa un puesto muy grande en mi corazoncito de las sitcoms, y que The Office ha conseguido desbancar a Friends en este título, pero también es verdad que éstas son series que juegan cada una en ligas diferentes. The Office me ha cautivado por su nueva forma de hacer humor, pero Friends, dentro del concepto más clásico de la sitcom, me sigue pareciendo lo mejor.
Pero vayamos a las novedades. ¿Qué ha supuesto para mí este cuarto y último (por ahora) visionado de la serie? Pues para empezar, he visto la serie después de terminar un master de guión. Si antes la veía solo por puro entretenimiento, ahora he podido fijarme en un montón de cosas que me ha hecho apreciarla todavía más. Por otro lado, también, en este cuarto intento, he conseguido darme cuenta de que Ross sigue siendo el personaje que menos me gusta, pero David Schwimmer me parece, sin duda alguna, el mejor actor de los seis. También de esta vez he conseguido sacarle más jugo a Phoebe y darme cuenta de que me siento más identificada con ella de lo que yo misma podía imaginar. Eso no sé si me alegra o me disgusta, pero ahí esta.Y nada más, me da un poco de pena aparcarla, pero creo que va a ser lo mejor para las dos. Ella reposará y hará que cuando vuelva a retomarla haya olvidado ya muchas cosas y así me vuelva a parecer maravillosa y yo dedicaré mi tiempo a otras series que son de obligado visionado, tales como Spartacus, The Walking Dead, Misfits, Buffy Cazavampiros... y puede que hasta me anime y me ponga con Cómo Conocí a vuestra Madre, aunque la veré por verla, porque sé de sobra que la madre es Lilly. Así que nada, ahora ya puedo decir que Friends y yo ¡estamos tomándonos un descanso! Ah, por cierto, la nota no cambia: recopetín de serie.
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6 mar 2011
The Office (USA) 1º y 2º temporadas
AVISO: Podría contener spoilers y cáscaras de almendra
No es la primera vez que hablo por aquí de The Office, pero tampoco es la primera vez que veo esta serie. De hecho, es la segunda. O casi la "tercera", porque hace mucho, mucho tiempo, recuerdo haber sacado de la biblioteca la primera temporada de esta serie, haber puesto el primer capítulo, y haberlo quitado a los cinco minutos porque no le encontraba la gracia. No sé por qué me pasó eso, porque hoy en día The Office es una de mis series favoritas. No me atrevería a decir mi favorita favoritísima, pero sí está en mi Top3.
Aunque tenemos que agradecerle este milagro de la televisión al polémico y genial Ricky Gervais, la verdad es que yo me quedo con la versión americana. No hay nadie como Michael Scott, y... bueno, ya he hecho público varias veces por aquí mi amor hacia Steve Carell.
Michael Scott es el gerente de una sucursal de Dunder Mifflin en Scranton. Junto a él trabajan sus empleados (Jim, Dwight, Angela, Ryan, Óscar...) y su secretaria, Pam. Para Michael su oficina lo es todo, y sus empleados son como su familia, y nunca dejará de preocuparse por ellos. Visto así, podría parecer incluso utópico de lo bien que suena, pero el problema es que Michael es una persona especial, con un sentido muy especial de la realidad.
Pero no solo de Michael vive The Office, y es que cada uno de los personajes que trabajan en esa oficina tienen su puntito cómico. Desde la inocencia de Phyllips hasta la locura surrealista de Dwight, cada uno de ellos consigue hacernos reir de una manera diferente.
La serie está grabada como si fuera un falso documental, para dar un toque más real a todo lo que ocurre y para experimentar otra forma de hacer humor. Por un lado, vemos las diferentes anécdotas que se van sucediendo en esa oficina, y por otro, tenemos los testimonios de todos los trabajadores sobre lo que está ocurriendo.
Lo mejor de la serie (no, no creáis que voy a decir que es Dwight) son sus guiones. He aprendido muchísimo viendo esta serie y he visto cosas que creía que jamás podrían ser vistas. Destacaría una escena entre Jim y Pam en la que Jim no puede hablar por un juego que se traen y Pam le dice, para picarle, que puede decirle lo que quiera. Entonces Jim y Pam hablan con su mirada, y eso es maravilloso. Por supuesto, sin un reparto tan bueno esas escenas no podrían llevarse a cabo, pero está claro que la base de una serie como esa es un guión perfecto.
Una serie que nunca olvidaré, que ha cambiado mi forma de ver la comedia y que siempre tendré como referencia. Por supuesto, se merece el recopetín de serie.
No es la primera vez que hablo por aquí de The Office, pero tampoco es la primera vez que veo esta serie. De hecho, es la segunda. O casi la "tercera", porque hace mucho, mucho tiempo, recuerdo haber sacado de la biblioteca la primera temporada de esta serie, haber puesto el primer capítulo, y haberlo quitado a los cinco minutos porque no le encontraba la gracia. No sé por qué me pasó eso, porque hoy en día The Office es una de mis series favoritas. No me atrevería a decir mi favorita favoritísima, pero sí está en mi Top3.
Aunque tenemos que agradecerle este milagro de la televisión al polémico y genial Ricky Gervais, la verdad es que yo me quedo con la versión americana. No hay nadie como Michael Scott, y... bueno, ya he hecho público varias veces por aquí mi amor hacia Steve Carell.
Michael Scott es el gerente de una sucursal de Dunder Mifflin en Scranton. Junto a él trabajan sus empleados (Jim, Dwight, Angela, Ryan, Óscar...) y su secretaria, Pam. Para Michael su oficina lo es todo, y sus empleados son como su familia, y nunca dejará de preocuparse por ellos. Visto así, podría parecer incluso utópico de lo bien que suena, pero el problema es que Michael es una persona especial, con un sentido muy especial de la realidad.
Pero no solo de Michael vive The Office, y es que cada uno de los personajes que trabajan en esa oficina tienen su puntito cómico. Desde la inocencia de Phyllips hasta la locura surrealista de Dwight, cada uno de ellos consigue hacernos reir de una manera diferente.La serie está grabada como si fuera un falso documental, para dar un toque más real a todo lo que ocurre y para experimentar otra forma de hacer humor. Por un lado, vemos las diferentes anécdotas que se van sucediendo en esa oficina, y por otro, tenemos los testimonios de todos los trabajadores sobre lo que está ocurriendo.
Lo mejor de la serie (no, no creáis que voy a decir que es Dwight) son sus guiones. He aprendido muchísimo viendo esta serie y he visto cosas que creía que jamás podrían ser vistas. Destacaría una escena entre Jim y Pam en la que Jim no puede hablar por un juego que se traen y Pam le dice, para picarle, que puede decirle lo que quiera. Entonces Jim y Pam hablan con su mirada, y eso es maravilloso. Por supuesto, sin un reparto tan bueno esas escenas no podrían llevarse a cabo, pero está claro que la base de una serie como esa es un guión perfecto.
Una serie que nunca olvidaré, que ha cambiado mi forma de ver la comedia y que siempre tendré como referencia. Por supuesto, se merece el recopetín de serie.
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24 dic 2010
Dexter (5º temporada)
¡Qué mejor que el día de Nochebuena para hablar de asesinos en serie! Supongo que, hablando de Dexter, sobran las presentaciones. El que no sepa quién es no es digno de entrar en mi blog, así que me voy a ahorrar todo el rollo de "Dexter es esto por el día y esto por la noche" para pasar directamente a lo bueno. Además, tanto la serie como el personaje de Dexter han evolucionado tanto que ya no solo tenemos que hablar de un policía asesino. Gracias a esta quinta temporada, creo yo, ya podemos hablar de que Dexter es una persona.
Spoilers a cascoporro
La quinta temporada arranca justo después de que Dexter encontrase a su mujer muerta y desangrada y a su hijo revolcado en su sangre. Un buen susto nos llevamos cuando oímos decir a Dexter que había sido su culpa, yo ya me llevé las manos a la cabeza pensando que esta sería la temporada en la que veríamos caer a Dexter, pero, afortunadamente, no lo ha sido. Esta ha sido la temporada en la que hemos descubierto que Dexter todavía tiene esperanza. Que por mucho que Harry diga, Dexter es humano. Está locatis, pero es humano. Y hay que quererle.
También hemos conocido un nuevo personaje que ha sido el encargado de conducir la trama principal a lo largo de la temporada: Lumen. Una zorra. A la pobre Lumen la raptó un señor que quería "take it!!" y que recogía animales muertos, y la encerró en su casa. Dexter llega a ella por casualidad, porque el destino es así, ya que Dexter descubre que el señor que recoge animales muertos también tira rubias en barriles, así que decide matarlo, y cuando está al lío se da cuenta de que ha sido visto por Lumen, así que claro, algo tiene que hacer con ella. Al final se la tira. ¡Qué tía! Menos mal que había sido violada y torturada, que si no se lo monta con Dexter nada más verle. No la culpo, yo también lo haría.
Por otro lado, en la comisaría de Miami siguen resolviendo crímenes. Allí no han cambiado mucho las cosas: Masuka sigue siendo un guarrillo, LaGuerta una lagarta, Ángel es majísimo y yo también me casaría con él y Deb sigue soltando seis tacos por cada cinco palabras que dice. Deb se echa novio, Quinn, que a su vez está investigando a Dexter porque cree que está relacionado con el caso de Trinity y la muerte de Rita, y la cosa se acaba liando tanto que Quinn acaba acusado de asesinato. Que pobre Debra, tío que toca, tío que condena. Pero no, esta vez las cosas terminan bien para la nueva pareja.
Esta quinta temporada ha estado a la altura de un personaje tan grande como es Dexter. Desde el magnífico primer capítulo hasta el último, que casi me provoca un ataque de ansiedad, en esta quinta temporada no han parado de suceder cosas haciendo que la tensión fuera, a veces, insoportable. Cuando creíamos que las cosas no podían complicarse más, siempre ocurría algo, y lo mejor de todo es que finalmente todo se ha resuelto de una manera totalmente coherente, lo cual demuestra que los guionistas son dioses.
Vamos, que esta quinta temporada mancantao, se me ha pasado volando y me ha dejado con ganas de mucho más. Eso sí, el cuerpo ya me va pidiendo un poquito de ver a Dexter jodido de verdad, porque si algo he pensado yo siempre, es que esta serie acabará el día de Debra tenga que detener a su hermano y se dé cuenta de la mierda de vida que tiene, puesto que su padre era un hijo de puta y su hermano un psicópata. Un recopetín de serie para Dexter y un "ay omá, qué rico" para Michael C. Hall.
Spoilers a cascoporro
La quinta temporada arranca justo después de que Dexter encontrase a su mujer muerta y desangrada y a su hijo revolcado en su sangre. Un buen susto nos llevamos cuando oímos decir a Dexter que había sido su culpa, yo ya me llevé las manos a la cabeza pensando que esta sería la temporada en la que veríamos caer a Dexter, pero, afortunadamente, no lo ha sido. Esta ha sido la temporada en la que hemos descubierto que Dexter todavía tiene esperanza. Que por mucho que Harry diga, Dexter es humano. Está locatis, pero es humano. Y hay que quererle.
También hemos conocido un nuevo personaje que ha sido el encargado de conducir la trama principal a lo largo de la temporada: Lumen. Una zorra. A la pobre Lumen la raptó un señor que quería "take it!!" y que recogía animales muertos, y la encerró en su casa. Dexter llega a ella por casualidad, porque el destino es así, ya que Dexter descubre que el señor que recoge animales muertos también tira rubias en barriles, así que decide matarlo, y cuando está al lío se da cuenta de que ha sido visto por Lumen, así que claro, algo tiene que hacer con ella. Al final se la tira. ¡Qué tía! Menos mal que había sido violada y torturada, que si no se lo monta con Dexter nada más verle. No la culpo, yo también lo haría.
Por otro lado, en la comisaría de Miami siguen resolviendo crímenes. Allí no han cambiado mucho las cosas: Masuka sigue siendo un guarrillo, LaGuerta una lagarta, Ángel es majísimo y yo también me casaría con él y Deb sigue soltando seis tacos por cada cinco palabras que dice. Deb se echa novio, Quinn, que a su vez está investigando a Dexter porque cree que está relacionado con el caso de Trinity y la muerte de Rita, y la cosa se acaba liando tanto que Quinn acaba acusado de asesinato. Que pobre Debra, tío que toca, tío que condena. Pero no, esta vez las cosas terminan bien para la nueva pareja.Esta quinta temporada ha estado a la altura de un personaje tan grande como es Dexter. Desde el magnífico primer capítulo hasta el último, que casi me provoca un ataque de ansiedad, en esta quinta temporada no han parado de suceder cosas haciendo que la tensión fuera, a veces, insoportable. Cuando creíamos que las cosas no podían complicarse más, siempre ocurría algo, y lo mejor de todo es que finalmente todo se ha resuelto de una manera totalmente coherente, lo cual demuestra que los guionistas son dioses.
Vamos, que esta quinta temporada mancantao, se me ha pasado volando y me ha dejado con ganas de mucho más. Eso sí, el cuerpo ya me va pidiendo un poquito de ver a Dexter jodido de verdad, porque si algo he pensado yo siempre, es que esta serie acabará el día de Debra tenga que detener a su hermano y se dé cuenta de la mierda de vida que tiene, puesto que su padre era un hijo de puta y su hermano un psicópata. Un recopetín de serie para Dexter y un "ay omá, qué rico" para Michael C. Hall.
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26 may 2010
The office (nbc)
Pues estamos de series esta semana, me da a a mí. Si antes de ayer decía que Ojetefilms no es un blog solo de cine, hoy reitero esa afirmación, porque vengo a hablaros de otra serie que acabo de terminar. Bueno, no terminar a lo Perdidos, para siempre, pero he terminado una temporada. Como nunca había hablado de esta serie, ni en mi fotolog ni por aquí, voy a hacer el comentario de las dos primeras temporadas, que es lo que llevo visto hasta ahora.
Hace un año o año y medio me recomendaron que le echara un vistazo a la serie inglesa The Office. Sin muchas ganas, la verdad, se lo eché... y aguanté un capítulo y medio. No me gustó, no conecté con ella. Y fin de la historia. Pero como siempre, en el máster que estoy cursando me hablaron de la versión estadounidense, y... bueno, como no perdía nada por probar de nuevo, le di una oportunidad. ¡Gracias a los dioses a que se la di!
Reconozco que al principio me costó también un poquito entrar en la serie. The Office es completamente diferente a cualquier serie que yo hubiera visto, y, sobre todo, en su humor, es muy especial. Tienes que entrar en el juego, y a mí me costó. Eso sí, en cuanto eché la primera carcajada, ya no pude parar de reírme.
The Office es una sitcom que cuenta el día a día en una oficina "normal y corriente": su jefe, sus empleados... y sus aventurillas. El protagonista indiscutible de esta serie se llama Michael Scott, el jefe de la sucursal, y lo interpreta Steve Carrell, un cómico que nunca me había acabado de entrar por los ojos hasta que esta serie me los abrió. Es increíble. Tanto el actor como el personaje. El actor es de lo mejor que he visto nunca en televisión... pero es que su personaje le da mil vueltas a todo lo que hubiese existido antes. Es impresionante. Lo "malo" es que este personaje tiene un colmo, algo que encima lo supera, y ese colmo se llama Dwight. Dwight es el típico pelota que sólo es feliz complaciendo a su jefe y además es un hombre que ha sido educado con una disciplina muy... especial, lo cual hará que le veamos haciendo cosas que ni habríamos podido imaginar. Por otro lado está Pam, la recepcionista, una chica corriente, que sueña con casarse con su novio, formar una familia y vivir... normal. Y enfrente, Jim, un chico que busca más o menos lo mismo, pero en Pam. Y muchos más personajes que, aunque no tienen un peso tan claro, funcionan maravillosamente dentro de este contexto: el negro pasota, la india que quería ser princesa, la rubia que no es tonta, el nuevo que flipa, la señora, el tío con cara de psicópata...
La serie está rodada como si fuera un documental. La cámara es un personaje más, la cámara somos nosotros, que llegamos allí, y simplemente disfrutamos con el espectáculo. Cada capítulo narra un hecho que sucede un día derminado: el día de navidad, el día de llevar los hijos al trabajo, el día de san valentín... pero no os confundais, que las fechas suenen tópicas no quiere decir que lo que ocurra dentro de esa oficina sea de lo más cotidiano.
Espero que con esta mera descripción de la serie haya conseguido motivar la curiosidad de alguno de vosotros, porque realmente es una serie que merece la pena ver. Si todavía no lo he hecho, entonces os daré mi opinión personal a ver si os termino de convencer.
De toda la vida (mentira, desde hace no mucho) Friends era para mí la sitcom por excelencia. Pero creo que The Office está cambiando esto. No lo ha conseguido aún, porque Friends también es mucho Friends, pero The Office me está conquistando por completo. Solo en dos temporadas, en mi opinión, ha conseguido darme lo mismo que Friends me dio en diez. Me ha hecho morirme de la risa, con un montón de momentos hilarantes y superdivertidos, me ha hecho cogerle mucho cariño a ciertos personajes, y, sobre todo, me ha hecho vivir una de las historias de amor más bonitas que haya visto nunca. Sí, Mónica y Chandler estaban bien, pero Jim y Pam vienen pegando fuerte. Pero si algo ha conseguido The Office que Friends no consiguió nunca es hacerme saltar de la alegría y dar gracias a Dios porque esos guionistas y esos actores existan. The Office consigue sorprenderme prácticamente en cada capítulo.
Tenía pensado hacer un parón con esta serie para poder empezar otras a las que le tengo ganas, pero después de ese pedazo de final de la segunda temporada, con el que he vuelto a ser mujer porque he llorado muchísimo más que con el de Perdidos y en muchísimos menos minutos, creo que ahora mismo me haré con la tercera temporada... y ¡hala! Espero que siga manteniendo este ritmo, porque hasta ahora, para mí, The Office, es un auténtico recopetín de serie.
Hace un año o año y medio me recomendaron que le echara un vistazo a la serie inglesa The Office. Sin muchas ganas, la verdad, se lo eché... y aguanté un capítulo y medio. No me gustó, no conecté con ella. Y fin de la historia. Pero como siempre, en el máster que estoy cursando me hablaron de la versión estadounidense, y... bueno, como no perdía nada por probar de nuevo, le di una oportunidad. ¡Gracias a los dioses a que se la di!
Reconozco que al principio me costó también un poquito entrar en la serie. The Office es completamente diferente a cualquier serie que yo hubiera visto, y, sobre todo, en su humor, es muy especial. Tienes que entrar en el juego, y a mí me costó. Eso sí, en cuanto eché la primera carcajada, ya no pude parar de reírme.
The Office es una sitcom que cuenta el día a día en una oficina "normal y corriente": su jefe, sus empleados... y sus aventurillas. El protagonista indiscutible de esta serie se llama Michael Scott, el jefe de la sucursal, y lo interpreta Steve Carrell, un cómico que nunca me había acabado de entrar por los ojos hasta que esta serie me los abrió. Es increíble. Tanto el actor como el personaje. El actor es de lo mejor que he visto nunca en televisión... pero es que su personaje le da mil vueltas a todo lo que hubiese existido antes. Es impresionante. Lo "malo" es que este personaje tiene un colmo, algo que encima lo supera, y ese colmo se llama Dwight. Dwight es el típico pelota que sólo es feliz complaciendo a su jefe y además es un hombre que ha sido educado con una disciplina muy... especial, lo cual hará que le veamos haciendo cosas que ni habríamos podido imaginar. Por otro lado está Pam, la recepcionista, una chica corriente, que sueña con casarse con su novio, formar una familia y vivir... normal. Y enfrente, Jim, un chico que busca más o menos lo mismo, pero en Pam. Y muchos más personajes que, aunque no tienen un peso tan claro, funcionan maravillosamente dentro de este contexto: el negro pasota, la india que quería ser princesa, la rubia que no es tonta, el nuevo que flipa, la señora, el tío con cara de psicópata...
La serie está rodada como si fuera un documental. La cámara es un personaje más, la cámara somos nosotros, que llegamos allí, y simplemente disfrutamos con el espectáculo. Cada capítulo narra un hecho que sucede un día derminado: el día de navidad, el día de llevar los hijos al trabajo, el día de san valentín... pero no os confundais, que las fechas suenen tópicas no quiere decir que lo que ocurra dentro de esa oficina sea de lo más cotidiano.
Espero que con esta mera descripción de la serie haya conseguido motivar la curiosidad de alguno de vosotros, porque realmente es una serie que merece la pena ver. Si todavía no lo he hecho, entonces os daré mi opinión personal a ver si os termino de convencer.
De toda la vida (mentira, desde hace no mucho) Friends era para mí la sitcom por excelencia. Pero creo que The Office está cambiando esto. No lo ha conseguido aún, porque Friends también es mucho Friends, pero The Office me está conquistando por completo. Solo en dos temporadas, en mi opinión, ha conseguido darme lo mismo que Friends me dio en diez. Me ha hecho morirme de la risa, con un montón de momentos hilarantes y superdivertidos, me ha hecho cogerle mucho cariño a ciertos personajes, y, sobre todo, me ha hecho vivir una de las historias de amor más bonitas que haya visto nunca. Sí, Mónica y Chandler estaban bien, pero Jim y Pam vienen pegando fuerte. Pero si algo ha conseguido The Office que Friends no consiguió nunca es hacerme saltar de la alegría y dar gracias a Dios porque esos guionistas y esos actores existan. The Office consigue sorprenderme prácticamente en cada capítulo.
Tenía pensado hacer un parón con esta serie para poder empezar otras a las que le tengo ganas, pero después de ese pedazo de final de la segunda temporada, con el que he vuelto a ser mujer porque he llorado muchísimo más que con el de Perdidos y en muchísimos menos minutos, creo que ahora mismo me haré con la tercera temporada... y ¡hala! Espero que siga manteniendo este ritmo, porque hasta ahora, para mí, The Office, es un auténtico recopetín de serie.
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