Una de mis películas españolas favoritas es Amanece que no es poco, que también es una de las más famosas cintas de José Luis Cuerda. Lo que yo no sabía es que antes de crear la fantástica historia que se presenta en dicha película, Cuerda ya había hecho sus pinitos en el terreno de lo absurdo, y ni más ni menos que cinco años antes de Amanece que no es poco rodó Total, un mediometraje en el que ya queda patente tanto la genialidad como el estilo tan propio de este autor.
Al igual que pasa con otros directores, en Total ya podemos ver ciertas obsesiones, ciertos leitmotivs, ciertos personajes y ciertas situaciones que se iban a repetir años más tarde en sus comedias más famosas.
Total es la narración puesta en boca de un pastor, interpretado por el estupendo Agustín González, de los últimos días del mundo antes del apocalipsis. Este pastor, londinense, por cierto, puesto que la acción de esta película transcurre en Londres (Londres es un ruinoso pueblo typical spanish, por cierto) nos cuenta qué cosas extrañas sucedían en el pueblo días antes de que el fin del mundo llegara y qué pasó después del apocalipsis y quién se salvó.

De la mano de un reparto de lujo, de esa generación de cómicos tan buena que hubo en los años ochenta y principios de los noventa, como Manuel Alexandre, Luis Ciges, Miguel Rellán, Chus Lampreave, o María Luisa Ponte, se nos introduce en un mundo tan original como descerebrado y caótico donde los hijos pasan a los padres en edad, los ciegos consiguen ver gracias a los laxantes y las vacas quieren ir a la escuela.
Vamos, que... ¡una maravilla! Totalmente absurda pero tremendamente divertida. Os la recomiendo si, como yo, sois amantes de las bobadas cargadas de ingenio y originalidad. Un copón de película y una pieza clave de la historia del humor en nuestro país.