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18 may 2011

Skins (2º generación)

Me costaba muchísimo empezar con esta segunda generación después de lo maravillada que quedé con la primera, porque sabía que no iba a ser lo mismo, pero no podía resistirme a seguir viendo una serie que me había sorprendido tanto, así que al final me decidí a ponerme el primer capítulo de la tercera temporada y ya me volví a enganchar en un momentico.

Por supuesto que esta generación no se puede comparar a la primera, y que como Chris no hay nadie, pero los chicos de esta segunda generación de Skins, que comprende la tercera y la cuarta temporada de la serie, también tienen su puntito. Si alguno no sabe qué es Skins, que he empezado yo ahí muy directa dando por sentado que todos podríais saberlo, es una serie británica tipo Física o Química, es decir, de dramas adolescentes, pero vamos, nada que ver, más que nada porque esta es buena.

La primera generación fue tan buena y tan potente que los guionistas tenían que hacer el más difícil todavía, y se la jugaron con los personajes, creando a otro grupo de jóvenes de nuevo muy heterogéneo, y, además, planteándoles una serie de situaciones aún más complicadas. Cabría destacar, o, al menos, a mí me encantó, los dos minutos iniciales de la cuarta temporada, con el incidente de la discoteca. Y por supuesto, ese sangriento final.

En esta segunda generación he caído rendida a los encantos de Cook, más después de ver su cuerpo serrano, aunque repito, a Chris no lo olvido. Por otro lado, gran parte de la trama gira en torno a Effy, que además es el nexo de unión entre la primera y la segunda generación, y yo os tengo que decir una cosa: ¡no trago a esta chica! ¡se merece todo lo que le pasa!

Skins ha sido una serie que me ha encantado. Superfresca, muy dinámica, con unos personajes que logran enamorarte... por eso me sigue pareciendo un copón de serie. Hay una tercera generación, pero yo creo que me voy a dar un descanso y, por ahora, no voy a seguir con la serie.

23 feb 2011

Skins (1º generación)

Con motivo de mi desgana a la hora de empezar desde cero con series nuevas teniendo otras aún por terminar decidí escoger, para mis ratos de descanso nocturnos, una serie que "no me diera muchos quebraderos de cabeza", y me decidí por Skins, de la que me habían hablado muy bien algunos amigos. Lo malo es que a los quince minutos del primer capítulo ya estaba enamorada de uno de los protagonistas y que eso me llevaría a engancharme por completo a la serie. Vamos, que me salió la cosa bien pero mal, porque mientras me llevaba la alegría de haber dado, por fin, con una serie megaguay, perdía horas de sueño por culpa de mi ansia por ver más y más.

Del que me enamoré, por cierto, fue de Chris. ¡Es tan mono, tan mono! Seguramente si existiera en la realidad yo le odiaría y diría que gente como él fomentan el fracaso entre los jóvenes de este, nuestro país, pero en la ficción me ha parecido un personaje digno de admirar y de querer para casarse.

Skins es como la Física o Química de Inglaterra. Y al ser de Inglaterra, por tanto, es mucho mejor. Aunque bueno, hablo desde la intuición femenina, porque la verdad es que nunca he visto Física o Química, pero Skins es genial. Es una serie sobre un grupo de adolescentes que trata, desde un punto de vista muy naturalista y cercano, todos los problemas típicos de esas edades: que si me enamoro, que si suspendo, que si riño con mis padres, que si la abuela fuma...

Cada capítulo está dedicado a uno de los personajes, y de la mano de cada uno de ellos nos vamos adentrando en un mundo que, para los que somos ya un poco viejunos, casi teníamos olvidado. Cada personaje tiene su drama particular, que poco a poco se irá descubriendo, y que ayudará al espectador a entender a estos chicos que están en una edad que parece que nadie entiende. Cada uno tiene sus puntos de vista, sus opiniones, su forma de ser, sus sueños... y poco a poco van ganándose un hueco en tu corazoncito hasta que al final tienes que proclamar a los cuatro vientos que los amas a todos.

La primera generación de Skins incluye las dos primeras temporadas. Al parecer ya van por la quinta temporada, lo que significa que están con una tercera generación. Supongo que eso de cambiar de personajes cada dos temporadas es bueno, para no alargar demasiado las tramas y para que no pase lo que pasa en España, que los chicos cumplen los veinticuatro años y todavía están en el insti, pero a mí no ha hecho sino crearme un trauma irreversible, y es que he quedado tan marcada por esta primera generación que me resisto a ver qué le pasa a la segunda, aunque todo el mundo me recomienda seguir con ella y me dice que la segunda generación también es super guay.

Estas dos primeras temporadas de Skins me han gustado muchísimo. Es muy difícil hacer una serie sobre adolescentes sin caer en tópicos, y sobre todo, es muy difícil mostrar un abanico tan amplio de personajes y conseguir que el espectador se enamore de todos. Por eso creo que esta serie se merece un pedazo de copón de serie... y ya veremos si seguimos con las otras dos generaciones. Por ahora, voy a darme un descansito y a retomar Weeds.