Santa Sangre no es una película diferente... es una película especial. Alejandro Jodorowsky es el director de esta película, y con eso ya se dice bastante. Por si alguno no sabe quién es este buen señor, podría resumirse su amplia trayectoria diciendo que Jodorowsky es un hombre que ha tocado muchos palos (cine, teatro, novela, poesía, ensayo) y es el creador de la psicomagia, una técnica de curación que mezcla ritos chamánicos con técnicas psicológicas y artísticas. Muy raro todo, sí, pero también interesante.
Y si él es raruno de por sí, sus obras no podían ser menos. Con esta película yo me acercaba por primera vez, y con un poco de miedo, la verdad, a la creación del famosísimo autor, y la verdad es que quedé bastante satisfecha, así que, señor Jodorowsky, no me devuelva mi dinero.
Santa Sangre es una película sobre la locura de un joven que tuvo que sufrir mucho en su infancia, porque al pobre le tocó ver cosas muy horribles. Su padre era un señor lanzacuchillos de un circo y su madre estaba loca del coño y veneraba a una santa sin brazos en su propia secta, llamada Santa Sangre. Desde muy pequeño el protagonista aprendió a vivir rodeado de bizarradas y eso le llevó a que, con treinta años, haya acabado comiendo pescado crudo.En esta película lo real se mezcla constantemente con lo imaginario, pero con lo imaginario producto de la mente de un loco. A veces tienes que pararte a pensar si lo que estás viendo es verdad o no, y lo peor (y mejor) de todo es que lo supuestamente real es lo más freak.
Por supuesto, la película no me ha dejado indiferente. Es más fácil repudiarla que alabarla, pero como a mí lo inmundo y lo depravado me ha gustado de toda la vida, más aún si envuelve una historia de un asesino en serie, no puedo por menos que adorarla. No os la voy a recomendar porque es una película difícil de ver, no apta para la mayoría de la gente que ve cine, pero me gustaría, al menos, que la tuviérais en cuenta. Un enorme copón de película, ideal para inaugurar una nueva etapa en Ojete Films.