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4 mar 2011

Lizzie Superstar

Ha llegado el momento de hacer una confesión pública, y es que, cuando yo era una teenager seguía fervientemente dos series en el club megatrix: Malcolm in the middle y Lizzie McGuire. Imagináos la alegría que me llevé el día que se hicieron novios y rodaron películas juntas y luego hicieron cameos en sus respectivas series. Pues bien, como recuerdo de esos años de gloria quise verme hace unos días la película de Lizzie McGuire, que se llama Lizzie Superstar, y que es una patata.

Es verdad que hace mucho tiempo que no veo un capítulo de la serie, pero yo los recuerdo graciosos y entretenidos. Pero lo de esta película es... ¡el no va más! Para que os vayáis haciendo una idea, la trama es esta: Lizzie se va a Roma de viaje de estudios con sus compañeros de clase. Para empezar, ya echamos de menos a Miranda, la inseparable amiga de Lizzie, que al parecer fue la más lista de todo el reparto y decidió no salir en la película. El que sí está es Gordo, el eterno pagafantas de Lizzie, que tiene aguante digno de un mártir, el pobre, y encima se lleva todas las regañinas para que su amiga Lizzie se salga con la suya. Él pensará que es un buen amigo, pero lo que es, es gilipollas.

Una vez en Roma, a Lizzie la confunde un galanazo de que tiene que ayudarle con su duo musical, porque la mitad de ese duo, o sea, la chica, lo ha abandonado y, casualmente, Lizzie es exactamente igual a ella físicamente. Así que el chico la engatusa enseñándole Roma y diciéndole lo bien que canta para que, al final, Lizzie cante con él y el muchacho siga forrándose como lo había estado haciendo hasta el momento. ¡Menudo dramón, señora!

Como podéis intuir, la película es una basura. No tiene ni pies ni cabeza y no sirve ni para echarse la siesta con ella de fondo. Es una ridiculez y da hasta vergüenza ajena, así que lo menos que se merece, por mi parte, es un ojete de ballena.