Si en la anterior entrada proclamaba a los cuatro vientos mi amor hacia Christian Bale, en esta voy a hacer lo mismo pero con el género patrio. Ya está, ya me decidí: vuelvo a tener actor español favorito. Y es que hace unos años este puesto estaba ocupado por Javier Cámara, pero también hace un tiempo que estoy muy perdida sin un actor español al que adorar. Pero ya no volveré a sentir ese vacío en mi interior, porque desde hoy, o desde ayer, más concretamente, me declaro fan refan de Raúl Arévalo, que se ha convertido en mi actor español favorito. Este chico lo peta. Os lo digo yo. Tenemos ante nosotros al Robert de Niro castizo.
Y dicho esto, vayamos con Gordos, la película que nos ocupa hoy y que me entretuvo a mí en la tarde de ayer. Recuerdo perfectamente el momento en el que vi el trailer de esta película. Automáticamente dije: "yo quiero verla". Cortinilla de estrellas y, hasta ayer, o sea, un año y pico después, no la he visto. Se me pasó la oportunidad de verla en el cine y luego que si qué pereza me da bajármela, voy a esperar a que salga en dvd y luego que si pin, que si pan... la cosa es que ya ayer me di cuenta de que no podía alargar más esta espera. Y la verdad, qué bien hice. Porque vamos, mancantao.
Gordos es la historia de un grupo de personas que tienen en común una relación con los kilos de más, bien sea porque son gordacos, bien sea porque son pareja de esos gordacos, bien sea porque son terapeutas de esos gordacos. Cada uno de ellos tiene su drama particular, que se desarrollará y se solucionará, o no, a lo largo de esta película.
La segunda película de Sánchez Arévalo vuelve a sorprender, más aún que AzulOscuroCasiNegro, que aunque también es un peliculón, podríamos decir que es "otra cosa". Y según me cuentan Primos es todavía mejor que Gordos, así que, hijos míos, no sé qué será de la cuarta película de este director si cada vez se va superando más y más.
En Gordos, Sáncher Arévalo vuelve a contar con Antonio de la Torre, que casi le quita el puesto a Raúl Arévalo porque vamos, este señor, papel que hace, papel que borda. Sin duda alguna él es el personaje de Gordos, el que se lleva toda la película. Su personaje es de lo más original e inquietante que he visto últimamente en el cine. ¿Un heterosexual reprimido? Nunca me lo había planteado.
Gordos me ha hecho descubrir también a Leticia Herrero, descrita en la película como un ángel, y es que realmente lo es. Además de guapísima me parece un actriz a tener en cuenta. Pero vamos, que en lo que a actores se refiere, perdonadme que me repira, pero ¡cómo está Raúl Arévalo! (en todos los sentidos). No me extraña que ganase su primer Goya por su interpretación en esta película. Ahora, ¡más le van a caer!
Sin duda alguna, una película muy divertida y muy dramática también, como la vida misma. Una película que llena pero no empacha, y que te deja con ganas de más, como el más delicioso de los chocolates. Vamos, un placer para el paladar cinéfilo. Yo le pongo un mega copón de película y me quedo con las ganas de ver Primos. ¡Que... vamos! ¡De este finde no pasa!
