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5 ene 2012

El Rey León

Una no sabe si reír o llorar con esto de los reestrenos muchos años después que tan de moda se van a poner ahora. Porque sí, mola volver a ver ciertos peliculones en pantalla grande, pero no mola la idea de que estas vueltas a la gran pantalla sean, exclusivamente, para sacar dineros, ofreciendo unas mejoras técnicas casi imperceptibles.

En el caso de El Rey León yo no me quejo, porque no recuerdo haberla visto en el cine en su momento y la verdad es que haberla visto, después de tantos visionados en VHS cuando era pequeña, ha sido una magnífica experiencia.

Supongo que todos conocemos esta película y que no hay que hablar de su argumento o cosas así, porque la verdad es que a estas alturas de la vida ya podemos decir que El Rey León es un clásico, y no solo de Disney, sino del cine en general.

Una de las grandes bazas de esta película es su carácter más... vamos a llamarlo maduro. Sin duda alguna dentro de la larga lista de películas Disney hay algunos títulos más infantiles y otros más adultos, y la verdad es que esta película, sobre todo desde que aparecen Timón y Pumba, sin duda divertirá a los más pequeños, pero creo que para poder apreciarla en todo su esplendor hay que verla desde una perspectiva más adulta.


Para empezar, el tema que trata, aunque a los niños les encanta ser vengativos y tener mil peleítas, es un tema que solo un espectador adulto podría entender, aunque esté ya un poco chapado a la antigua. Desde que me enteré de que esta película era una revisión de Hamlet la he tragado mejor, pero si os dais cuenta, la película tiene telita en este aspecto, ya que viene a contar la historia de un joven de una corte que escapa de su casa herido por un sentimiento de culpabilidad y se da a la vida contemplativa, vida que le encanta por otra parte, pero que comprende, y ahí es donde hay que agarrarse los machos, que comprende que su lugar en la vida es el que es y por eso tiene que volver y vengar a su padre. Yo, personalmente, no estoy nada de acuerdo con estos ideales, de que cada uno tiene marcado desde el nacimiento un sitio en el ciclo de la vida y debe cumplir con lo que le toca, pienso más bien todo lo contrario, que cada uno debería encontrar su sitio, que puede ser cualquiera, y cualquiera podría ser bueno para él, y dudo muy mucho que un niño pueda comprender todo esto.

Pero claro, para eso están los secundarios. Aunque esta película no se caracteriza por ser la más divertida de toda la factoría Disney, tiene grandes momentos, protagonizados, en su mayoría, por Timón y Pumba, que son prácticamente los personajes más recordados de esta película. También Zazú y por supuesto, el raro de Rafiki, al que nadie comprende pero todo el mundo adora.

Por otro lado, y sin entrar en la magnífica animación de esta película, me gustaría hacer mención a otro de los puntos fuertes de El Rey León, que es su asombrosa banda sonora. Compuesta en su mayoría por el famoso músico Elton John, la banda sonora acompaña a la perfección a este peliculón y logra ponerte los pelos de punta. Hakuna Matata ya es no solo una expresión cotidiana sino una canción que ya casi forma parte de la cultura musical, y poca gente hay que no sepa cantarla. Pero no solo las canciones, sino también los temas musicales hacen de esta banda sonora una composición inolvidable.

Es un gustazo, realmente, ver una película como esta en pantalla grande, una experiencia que os recomiendo a todos, aunque haya que pagar el sablazo de la entrada de cine (que como la película ahora es en 3D, es más cara todavía). El Rey León sigue siendo un copón de película para mí, y aunque no está entre mis preferidas de Disney, reconozco que es un pilar básico de esta casa, y un pilar muy digno. Una película, además, que jamás envejecerá, pues su historia y sus personajes nunca pasarán de moda.

21 nov 2010

El Rey León

Esto de volver a ver películas que te sabías de memoria de pequeña cuando ya han pasado varios años me parece una experiencia muy interesante. Te das cuenta de que de pequeña te gustaban esas películas solamente porque las encontrabas divertidas, pero realmente son películas que encierran mucho más.

Eso me ha pasado con El Rey León. Bueno, podemos decir que esta concretamente, divertida, divertida, divertida… no lo era tanto. Porque claro, y cuidado que viene un spoiler, aunque un spoiler más conocido que el final del Sexto Sentido, me parece a mí, asistir a la muerte de Mufasa, ver cómo un niño sufre por su padre por culpa de un ser tan malvado como Scarf (no creo que haya otro malo como él en Disney), era totalmente traumático. Creo que por eso El Rey León nunca llegó a ser una de mis películas favoritas de Disney. Porque, bueno, en todas las películas pasaban cosas malas, claro. Que si a Bella le secuestraban al padre, que si a Ariel le quitaban la voz, que si a Hércules lo traicionaban, que si a la Cenicienta la explotaban… pero nada tan horrible como acercarse al dolor que puede padecer un niño por la muerte de su padre.

Afortunadamente la película sabe encubrir ese trauma con partes divertidísimas, como todas las escenas en las que aparecen Timón y Pumba (que, por cierto, me parecían mucho más graciosos cuando yo era pequeña que ahora que los miro con ojos adultos).

Pero, mirando la película con ojos adultos, como había dicho antes, he sabido ver otras cosas que de pequeña no podía ver. He visto que El Rey León es un drama como la copa de un pino, que es una historia de superación y madurez, de venganza, que es una película demasiado oscura para lo que Disney suele hacer, pero también más profunda y menos infantil. No obstante, está muy bien contada, pues hasta un niño puede entender qué le está pasando a Simba.

Por otra parte, me gustaría hacer una mención especial a su banda sonora, que combina, al igual que toda la película, el toque infantil en temas como Hakuna Matata o Voy a ser el Rey León, con temazos a la altura de El Ciclo de la Vida o La noche del amor. Como banda sonora, creo que es una de las mejores que ha salido de una película de Disney. (Mi favorita sigue siendo la de Aladdín).

Es, por tanto, El Rey León, una de las películas más inteligentes y más adultas de la factoría Disney. Con un guión que cumple a la perfección con su cometido, que incluso se podría decir que huele a Hamlet, que eso ya son palabras mayores, una animación alucinante, que nos ha dejado escenas que pasarán a la historia del cine, una banda sonora inolvidable y unos personajes que ya forman parte de nosotros, esta película no podía ser menos de un copón de película.


PD: Siempre había pensando que Simba, cuando ya es adulto, estaba bueno. Pero el otro día, comentándolo con un amigo, me dijo que él también pensaba lo mismo de Nala. Sin caer en la zoofilia, ¿a vosotros qué os parece? ¿También os sentís atraídos por Simba o Nala?