27 nov. 2013

Don Jon

A Joseph Gordon-Levitt yo ya le tenía un especial cariño desde que apareció en la película 10 razones para odiarte, que fue una de las películas de mi adolescencia. Desde entonces no le he perdido la pista, y aunque no pueda decir que sea mi actor favorito y que me encanta todo lo que hace, la verdad es que está en ese grupo de actores que dan mucho gustico porque en general molan bastante en sus papeles. Por eso, cuando me enteré de que iba a ponerse detrás de las cámaras por primera vez en su vida, yo no me lo quise perder.

El muchachico, con Don Jon, ya me tenía ganada desde el principio por otro motivo: el hecho de tratar un tema como la sexualidad masculina y la adicción al sexo desde un punto de vista bastante distante de... por ejemplo American Pie. No me malinterpretáis, tampoco quiero decir que no me guste cómo lo tratan en American Pie, solo quiero decir que me parece interesante que se haga una comedia sobre sexo sin necesidad de que el sexo se convierta en el chascarrillo continuo de la película.

Don Jon es un jovencito que tiene todo aquello con los que muchos han soñado: un pisito bien mono, un coche bien chuli, unos musculitos bien puestos y una chica cada noche. Pero nada en la vida le causa tanta satisfacción como sus raticos de sentarse a ver porno. Porque el porno es mucho mejor que la vida real, donde las cosas no pasan como en las películas. Todo su mundo cambia cuando conoce a una mujer de la que cree haberse enamorado, y no es para menos, pues la chica, encanto, tiene. Pero ni siquiera el amor puede frenar su adicción a la pornografía.


El gran punto a favor de esta película, en mi opinión, es su libertad. Mientras que de una estrellita de Hollywood te podías esperar un producto mucho más atado a clichés, Gordon-Levitt presenta el universo del sexo en el siglo XXI con total libertad y sin ningún tipo de autocensura, a la vez que logra, además, no resultar en ningún momento "desagradable". Y entrecomillo el desagradable porque el sexo no desagrada, pero ya sabéis: que no es una película que ni busca ni pretende escandalizar con sus escenas de sexo y pornografía.

Otra de las cosas que más me ha gustado de Don Jon es su duo/trío protagonista. Duo porque los que están por encima de todos los demás son el propio Joseph Gordon-Levitt y la espectacular Scarlett Johansson, que lejos de encontrarse arropada por una película de Woody Allen logra brillar como, y creo que lo digo convencida y de verdad, nunca jamás la había visto. 

De una manera que sencilla parece pero que no lo es, este director novel nos va dejando caer un montón de detalles sobre la juventud que nos ha tocado vivir: dominada por la explotación de la imagen, las apariencias, y vacía de sentimientos reales. La llegada de la tercera en discordia, compañera de clase del protagonista y que completa este trío y ayuda a la resolución del conflicto del protagonista, quizás sea una personaje un poco obvio, y quizás esta sea la única pega que le pongo a esta película.

Por todo lo demás creo que Don Jon es una comedia muy disfrutable a muchos niveles, y espero que Joseph Gordon-Levitt siga dejándose ver tanto delante como detrás de las cámaras, pues está claro que este chico sabe entender y contar una historia. Un copón de película para el niño de Cosas de Marcianos. ¿Quién nos podría haber dicho a nosotros que ese niño con una melena que dejaba mucho que desear podría llegar tan lejos? 

25 nov. 2013

The Bling Ring

Está de moda odiar a Sofia Coppola. ¿Por qué? No lo sé. Quizás porque sus películas tampoco es que sean la repanocha, quizás porque antes estuvo sobrevalorada y ahora le ha tocado tragar mierdas, quizás por envidias por ser "hija de" o quizás porque la tía tiene una especie de estilo peculiar a la hora de narrar sus historias. La cosa es que la llegada de The Bling Ring a las salas comerciales tampoco ha supuesto el subidón de popularidad que algunos esperaban, supongo que la directora la primera.

The Bling Ring es una película basada en hechos reales. Inspirada por un artículo periodístico en el que se descubrió todo el pastel, Coppola ha querido mostrar la nueva juventud con una película de jóvenes que roban por el puro morbo de robar y porque quieren sentirse como las estrellas de sus revistas favoritas.

Los protagonistas son un grupo de amigos del insti liderados por una tonta del culo muy popular y divina ella que convence a sus coleguitas para colarse en casa de una celebrity. Ese hecho no será más que el principio de un largo historial de delitos que les proporcionarán muchos zapatos y bolsos maravillosos pero también algún que otro disgusto.


En mi opinión, las películas que están basadas en historias reales, sobre todo si estas son recientes, pecan de querer ajustarse demasiado a la realidad olvidando construir un guión sólido en el que lo más importante sea el viaje personal de uno o varios personajes y no las divertidas escenas de "vamos a robar a casa de Paris Hilton".

Por eso pienso que la película es más bien flojita, aunque entretenida. Creo que se queda en una capa superficial, cuando un tema que puede generar tanta polémina como este (niños ricos que cometen actos delictivos por pura diversión) podría haber dado mucho más juego.

Sofia toma la decisión de crear una película casi a ritmo de reality que provoca el mismo efecto que uno de esos programas de televisión: enciendes, flipas un poco, criticas, apagas y te olvidas. Así que ojete de monico para la Coppola, que nunca me ha parecido una mala directora de cine, pero que últimamente la encuentro muy acomodada. 

18 nov. 2013

Gru, mi villano favorito

Si no me falla mi memoria, cuando la primera película de Gru, mi villano favorito, llegó a nuestros cines, tampoco lo petó tanto. A lo mejor tuvo una buena taquilla pero tampoco recuerdo yo una repercusión tremenda y una omnipresencia absoluta. Sin embargo, cuando estrenaron la segunda parte, este pasado verano, aquello parecía lo más esperado del año. ¿Pero quién la iba a esperar? Campaña de marketing, supongo.

La cosa es que, mientras que a mí nadie se me había acercado cuando salió la primera película para decirme "qué buena es esta peli, no te la pierdas", cuando estrenaron la segunda se daba por hecho que la primera había sido todo lo mejor, y oye, que yo me la había perdido. Así que quise ponerle solución cuanto antes y decidí que sería bonito ver la primera parte en casa y luego ir a ver la segunda parte al cine, y así estar a la altura del resto de aficionados al cine de verano.

Pues al final no pudo ser, porque aunque sí llegué a ver la primera parte, que por eso la estoy comentando yo ahora, me hizo tan poquita gracia que se me quitaron las ganas de pagar una entrada para ver la segunda. 


En favor de Gru diré que estamos muy bien acostumbrados a unas películas de animación alucinantes gracias a Pixar, pero sin necesidad de comparar, esta película, aunque entretenida y llevadera, no me ha parecido más que una historia no demasiado original, ni demasiado alocada, ni demasiado nada, sino más bien un poquito previsible, un poquito tonta y un poquito pretenciosa.

Lo que más he echado de menos en esta película es una capita más de profundidad en los personajes. Parecen sacados de la típica historia de marionetas de "cuidado, que está el ogro detrás de ti, no, no, al otro lado, ¡al otro! jajajaja" y creo que a un villano malo malo se le podía haber sacado mucho más jugo. 

Puedo entender que a los más peques esta película le haya parecido lo más, por lo simplona y fácil de seguir que es, pero por favor, que no le cuelguen más méritos de los que tiene. Por no hablar de los famosos minions, que quizás sí sean lo más gracioso de la película pero solo porque lo que le rodea es más soso que una sopa de acelgas. 

Total, que me esperaba yo otra cosa, y me he llevado todo el chasco. Aún así no puedo decir que esta sea una película mala y horrible, así que le voy a dar un flojito ojete de monico. Ideal para los niños, pero de verdad, no soy capaz de imaginarme a un grupo de treintañeros reunidos para disfrutar a tope de una película como esta.  

14 nov. 2013

Bienvenidos al fin del mundo

Soy fan total de todas las pelis en las que coincidan Simon Pegg y Edgar Wright. Me da igual lo que hagan, todo me gusta, aunque siempre hubo clases, y no todas las pelis en las que han trabajado juntos, Simon Pegg como protagonista y guionista y Edgar Wright como director y guionista, me han gustado tanto. Mi favorita siempre será Zombies Party, pero que esa sea tan genial no hace que el resto de sus trabajos sean malos. Simplemente no son tan obra maestra.

Bienvenidos al fin del mundo funciona perfectamente como comedia de amigos de la infancia que no se ven desde hace un montón y deciden organizar un reencuentro en el pueblo en el que pasaron su infancia y adolescencia. Como suele pasar cuando la pareja antes nombrada se sienta a escribir una película (que a lo mejor las escriben echados, es una forma de hablar), la historia arranca cargada de topicazos para que la sorpresa que nos tienen preparada sea todavía más efectiva.


Vamos a nombrar también a Nick Frost, el gordito, que también tiene gracia el pobre, y bastante, pero qué queréis, mi favorito siempre fue Pegg, que para mi gusto es un cómico excelente. Completan la excursión de cuarentones Martin Freeman, otro que no se queda atrás en lo de ser uno de los mejores actores ingleses del momento, Paddy Considine y Eddie Marsan, que a mí me hizo una gracia terrible.

Os seré sincera, fui a ver esta peli al cine en EEUU y con esto de que una tiene hecha la oreja al acento americano, hubo partes de la película en las que me perdí un poquito porque no entendía del todo bien los diálogos, así que claro, no me veo con fuerzas de hablar de esta película como si realmente le hubiera sacado todo el jugo. 

Ahora, me salí del cine con el regustico de haber visto una comedia muy entretenida y muy bien hecha, aunque tampoco me esperaba menos. La pobre tendrá que esperar a que un día me apetezca volvérmela a ver con subtítulos o a que se me acostumbre la oreja al acento británico, pero por ahora ya se lleva el copón de película

3 nov. 2013

Ahora me ves...

La magia es el arte de hacer de un gran engaño un entretenimiento genial. Un gran mago es aquel que consigue engañar a su público y dejarlo maravillado. Pues bien, podría decirse que Ahora me ves... , aun siendo una película sobre magos, es todo lo contrario a la magia, ya que consigue engañar al espectador, sí, haciéndole creer, primero, que es una gran película, segundo, que va sobre algo... y al final el truco se le desmonta al mago que está detrás de esta película enfrente de todo su público, dejando bien claro que tener una gran puesta en escena no lo es todo.

Esta es una de esas películas que engancha por su trailer, que genera preguntas, que presenta una trama que como mínimo fascina, grandes efectos especiales y actores famosos. ¿Qué más se le puede pedir a una película hecha, ni más ni menos, que para ofrecer el mejor entretenimiento? Lo malo es que cuando por fin te sientas a verla te das cuenta que todo lo mejor de esta película se podía resumir en los noventa segundos que duraba el trailer y ahora estás atrapado en un truco más malo que los que te hace tu cuñado en la comida de Navidad. 

Ahora me ves... es una película genial en tiempos de crisis ya que sus protagonistas son algo así como unos rebeldes, si no unos Robin Hoods. Un supermago supersecreto los ha reunido a todos para realizar el mayor espectáculo de la historia: robar en directo bancos e individuos que viven de robar a la sociedad. A ellos se enfrentará un grupo del FBI empeñado en encontrarle el truco a su magia para hacerlos cómplices de los robos que, en realidad, sí se han llevado a cabo.


Mientras que la primera parte de la película está a la altura del thriller que supuestamente que iba a ser, la segunda parte supone un desmorono completo que se cierra con un final más difícil de creer que el truco del conejo que sale de la chistera. Los guionistas de esta película nos han querido colar un truco y lo han hecho muy mal, así que lo normal es salir bastante decepcionado de este espectáculo.

Lo mejor de la película es su reparto, que no sus personajes, pero lo peor es que se toma demasiado en serio, creyéndose mucho más de lo que es: más entretenida, más efectista, más original, siendo, realmente, más de lo mismo. Si nada es lo que parece, esta película parece algo distinto, un thriller con crítica social en un universo donde la magia es más poderosa de lo que podríamos imaginar, pero termina siendo lo que parece: un truquito para sacar dinero, en este caso a los espectadores que nos tragamos o no el engaño de que esta película es buena. 

Un ojete de monico para una película que no sirve para más que para acompañar a unas palomitas y a una coca cola y olvidar posteriormente. De todas formas, parece que el truco les salió bien y fue un éxito de taquilla, y hasta se empieza a hablar de segunda parte.